miércoles, 30 de julio de 2014

Cap. 46° (El Golpe Final P.2)

*Narra Manuel*
¡Mierda! ¡Tengo Dieciseis años! ¡No necesito esto! Ella me preguntó, pero ¿Cómo responder algo que ni yo sé?
M: Perdón, perdón es que… (Traté de responder, Junior se despertó solo yo no hice nada lo juro)
J: ¿Estas mal no? (Me preguntó y asentí. Miré hacia delante y ellos se devoraban. Me da un toque de asco, osea es mi vieja. Pero no es eso lo que despierta a Junior, sino como ellos lo hacen… ¡Wow!
Jazmín miró a mis ojos y noté como sus mejillas comenzaban a ponerse más brillantes. Ella se me subió agarrada a mi cintura y yo presioné sus nalgas mientras sentía como Junior comenzaba a crecer ¿Ella está loca?
M: ¿Qué mierdas…? (Me interrumpió con un beso)
J: Vamos arriba antes de que nos vean…
Algo avergonzada suspiraba en mi boca, asentí atónito y comencé a subir mientras nos besábamos con fuerza. Al llegar a la puerta de su habitación, ella se bajó y me quedó mirando. El silencio se mantuvo por largos minutos, hasta que ella me murmuró casi inaudible.
J: Te espero en mi habitación, a la una.
Y eso fue todo. Ingresó en la habitación y cerró la puerta en mi cara. Yo quedé mirando todo sin pensar… ¿Ella quiere hacerlo? ¿Eso me trató de decir? ¿Hoy? ¿Ahora? Faltan una hora para la una… Caminé hacia abajo una vez más a tomar mi teléfono. Ellos ahora estaban lavando los platos.
M: Vine… A buscar el teléfono. (Ellos se dieron vuelta y noté el suspiro de Sebas y el rubor intenso de mamá.  Agarré mi teléfono) Listo, nos vemos.
S: Hasta mañana…
C: Que descanses hijo… (Murmuró como le salió)
M: Igual.
Salí de ahí y caminé hacia mi habitación. Me recosté mirando el techo de la habitación mientras esas palabras rondaban en mi cabeza “Te espero en mi habitación, a la una”  ¿Realmente eso es lo que quiso decirme?
Me callé al notar que subían por las escaleras. Me levanté rápidamente y apoyé la oreja en la puerta.
C: Para amor… Pueden salir los chicos… (Se rió)
S: No van a salir y si salen los reviento…
Se escuchaba chupones y ruidos como esos. Me lo imaginaba y me daban asco, pero Junios seguía presionando mi pantalón. Me acerqué al placard y saqué un short. Luego me saqué la remera y caminé a mi cama, a esperar, hasta que sea la una.
~~~
Finalmente, en mi teléfono dice ser la una en punto, Jazmín abrió la puerta de su habitación y yo ya estaba fuera hacía cinco minutos… Me miró y se sonrojó al instante. Caminó hacia mí y me tomó de la mano. Tiró de ella y caminamos por el pasillo hacia la última habitación. Allí se escuchaban gemidos, movimientos, el sonido del colchón haciendo esfuerzos y mi corazón comenzó a latir con fuerza mientras otra vez esa sensación de que la sangre me estaba hirviendo volvió. Jazmín me abrazó por la cintura y un nudo se endureció en mi garganta cuando ella murmuró cerca de mi oído…
J: ¿Eso es lo que te pone mal? (Asentí) ¿Queres hacerlo conmigo?
Me di vuelta y la encaré. Ella tenía su rostro de rosado intenso y sus ojos estaban relajados y brillantes. Asentí y ella asintió junto a mí… Nos observamos un rato hasta que ella gimió al escuchar un par de gritos, uno femenino y otro masculino. Nuestras respiraciones comenzaron a forzarse y logré murmurar:
M: No puedo más…
Ella negó y yo tomé su rostro para besarla. Presioné mi lengua con la suya, ella gimió para mí y sentí como algo por dentro comenzó a presionar en esa parte de mi anatomía. Tomé sus piernas y me la colgué encima para salir caminando al otro lado del pasillo, en la habitación más alejada a la de ellos, la de Jazmín.
*Narra Jazmín*
J: Te espero en mi habitación, a la una…
Apenas me asintió ingresé en mi habitación y la cerré. Mi corazón latía con fuerza y sentía que luchaba con que se quedara dentro de mi cuerpo. Esto es adrenalina. Traté de normalizar mi respiración mientras me sentaba contra la puerta. Observé la pantalla de mi teléfono y decía que eran recién las doce. Una hora…
Caminé hacia la cama con mi teléfono y me apresuré a hablar con Dani. Ella volvió de Italia hoy, luego de un año. Nos mantuvimos en contacto, asique siempre estuvimos conectadas. Ella aseguró que mañana, osea hoy estaría acá para verme. La necesito, necesito hablar de esto con ella.
D: ¿Hola? (Preguntó adormilada)
J: ¿Dani? Soy yo Jaz… ¿Molesto? (Suspiró)
D: Vos nunca molestas amiga. Decime que pasa… (Respiré con fuerza y ella se alteró) ¿Qué pasa Jaz? ¿Estás bien? ¿Alguien te hizo algo? (¿Qué?)
J: ¡No! No, no, no… Nada malo, solo…
D: ¡Largalo! (Gruñó)
J: Estoy por acostarme con Manu. (Lo largué. De pronto un silencio se escuchó del otro lado. ¿Me cortó?) ¿Dani? ¿Dani estas ahí?
D: Si. Si, si, si acá estoy… (Hicimos un largo silencio) ¿Eso es lo que queres?
J: Eso es lo que los dos queremos. (Dije y ella rió)
D: Es muy… Guau… (Rió)
J: No te rías, estoy nerviosa. ¡Tenes que ayudarme! (Le pedí)
D: ¿Cómo te puedo ayudar amiga? (Tiene razón)
J: No si… Bueno. ¿Vos decís que eso está bien? (Suspiré)
D: ¿Cuántos años tenemos? (Suspiré más fuerte)
J: Catorce…
D: ¿Cuántos?
J: ¡Catorce! (Me quejé)
D: ¿Entonces? No, no está bien… Pero Manu tiene Dieciseis, asique… ¿Qué más da…? ¿Se aman no? (Reí)
J: ¡Por supuesto!
D: Y bueno, tarde o temprano lo ibas a hacer… Asique… (Miré a un costado) ¿Qué pasa? (Preguntó por mi silencio)
J: Tengo miedo. (Dije y ella suspiró fuerte)
D: Creo que es normal. Dicen que la primera vez siempre da miedo. (Rió) Pero no te preocupes… Todo va a estar bien… Solo cuídense mucho.
J: Gracias amiga, te amo. (Le dije y ella sonrió)
D: Más amor… ¡Suerte!
J: Gracias. Que descanses…
D: Igual, si podes. (Colgó)
J: ¡Perra! (Me quejé por su chiste mientras reía sola) Hay… Manu, Manu…
Muy preocupada miré por el picaporte y vi como estos subían re panchos a los besos, y lo hacía tan natural como sabiendo que estaba bien lo que hacían ¿Acaso está mal? No, no está mal… ¿Entonces? ¿Y entonces qué? Miré la hora y ya casi eran y cuarenta. Salí a la puerta y miré la suya. ¡Anda a buscarlo! ¡No, no puedo dije a la una!
Me volví a meter en la habitación y rehíce mi cama, ordené maso menos las cosas y miré hacia la hora, la una menos un minuto. Tome el picaporte y esperé por el reloj….
¡La una! Abrí la puerta y ahí estaba Manu, esperando por mí. No tenía remera cosa que me hacía babear, su cara de No-se-que-hacer estaba presente. Sentí como mi rostro comenzó a enrojecer, pero estaba tranquila, yo quería esto y él también lo quería, porque lo sentí… Caminé cerca de él y tomé su mano para guiarnos hacia la habitación de mamá. ¡Zampivanez están a full! Sus respiraciones, sus gemidos, los sonidos, los movimientos, las chupadas, todo se oía en el silencio de la casa. Manuel se puso todo rojo y sentí como comenzaba a ponerse nervioso. Yo también… Era excitante escucharlos haciendo eso que para nosotros estaba prohibido, eso es la adrenalina, hacer algo prohibido.
Me acerqué a él y amarré mis brazos en su cintura, estaba hirviendo. Y sentí como se puso rígido cuando le pregunté que si eso era lo que él quería. ¿Acaso me estaba confundiendo? ¿Y que si dice que no? Titubeó y asintió. Mi corazón comenzó a bombear con más fuerza otra vez mientras ellos seguían gimiendo del otro lado de la puerta.
Le pregunté si quería hacerlo conmigo y él se dio vueltas mostrándome su rostro. Mi sangre comenzó a hervir cuando el asintió y yo le respondí igual. Nos miramos durante unos minutos, no sé si esto pasará o no… Pero sé que si pasa, No voy a arrepentirme mañana. De pronto el grito de mamá y papá se escuchó del otro lado de la puerta y tuve que gemir, se me hinchó el pecho de regocijo de solo pensar que ambos podríamos disfrutar de eso. Respirábamos fuerte cuando murmuró algo y negué para sentir que tomaba ambos lados de mi cara y me besaba. Su lengua se juntó con la mía y gemí con un suspiro suave.
Tomó mis piernas y me subí en su cintura sintiendo como su parte presionaba entre mis piernas. Caminamos hacia mi habitación ya que es la más lejana y de un tirón abrió la puerta. Me pidió la llave y me poseyó algo que me hizo jugar con él… Creo que me pareció gracioso ya que tomé la llave y la metí dentro de mi escote. Se sonrió y se acercó al borde de mi remera rosando la piel de mi cintura…
M: Juguetona… (Suspiró con media sonrisa)
J: Ajam… (Respiré entre sus labios sintiendo como tocaba mi cintura)

M: ¡Que comience el juego!

CONTINUARÁ... 

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