jueves, 31 de julio de 2014

Cap. 52° (Nunca Deje de Amarte)


Rep1: ¿Manuel? ¡Es el hijo de Carina! (Escuché)

Rep2: ¿Sucedió algo?

Rep3: ¿Está todo bien? (Me acorralaron)

M: ¡Callate carajo! (Me cansé) Mi amor…

Susurré al verla abrirme la puerta. Ella volvió, está bien… Ella está en casa.

~~~

*Narra Jazmín*

Cuando terminé de tomar mates, me puse a mirar la tele, y noté como la reportera hablaba.

Rep1: Ella salió bastante angustiada, no dijo casi nada, conocemos el perfil de Zampini. (Se escucharon gritos detrás) Me están diciendo que el hijo de Carina llegó corriendo.

La cámara enfocaba la casa y de pronto veo como era Manuel el que se acercaba y presionaba el timbre que escuché.

J: Mi amor…

Murmuré viendo cómo se acercaba a la puerta y esperaba que abriera. Corrí tomando las llaves demás y abrí la puerta.

M: ¡Callate carajo! (Le gruñó a una persona) Mi amor…

Murmuró él viendo como abría la puerta. Él se desquitó de la puerta en segundos al instante en el que todos los flashes daban en mi cara, Manuel me aferró en sus brazos y sentí una paz increíble, algo que presionaba dentro mío ya no estaba, esa cosa que se me hacía en el estómago desapareció en el segundo que él me tomo en sus brazos.

Me separó de él y me miró a los ojos. Sus ojos llorosos y su mirada algo verdosa se encontró con mis ojos verdes. Sus ojos se ensancharon con alivio y noté como cerraba mis ojos para sentir sus labios sobre los míos. Esto es lo que necesitaba. Un auto frenó con fuerza y se escuchó las puertas del auto cerrándose. La gente se hizo a un lado y ella apareció ante mí.

Las dos nos desafiamos con la mirada, ella sus ojos hermosos color caramelo de miel, hacía cuanto que no los veía. Sombras obscuras recorrían alrededor de sus ojos, estaba cansada. Ella me estuvo esperando, ella estaba preocupada… Un minuto, quizá dos… Corrió hacia mí y sentí como yo corría hacia ella.

C: No vuelvas a irte más… (Sentí como su voz comenzaba a quebrarse) Por favor, no vuelvas a irte nunca…

J: Lo lamento mucho mamá, los siento, perdóname por favor…

Le pedí. Ella sintió presionándome contra su pecho y besando mi frente.

C: Yo lo lamento mucho. Perdóname vos a mí... (Negué) ¿No me perdonas?

J: Nada que perdonarte, nunca dejé de amarte… (Sonrió)

C: Por dios casi muero… (Suspiró con alivio)

J: Te amo. (Ella asintió viéndome)

C: Yo también te amo amor.

El sonido de la frenada se escuchó nuevamente y esta vez era mi Papá quien llegaba con ansias.

S: ¡Dios! (Dijo llegando y corriendo hacia mí) ¿Dónde te fuiste, en donde estabas carajo? (Me regañó mientras sus ojos se humedecían y me abrazaba con fuerza)

J: Lo lamento mucho, perdón…

Tanta la emoción y el impacto de que todo se produjo tan rápido que sentí como mi vista se ensombrecía una vez más… ¿Otra vez? Mis ojos se cerraron y no escuché más que gritos y mi nombre.

~~~

Me desperté y ese asqueroso olor a hospital se apoderó de mis fosas nasales. Abrí mis ojos acomodándome a la luz y Manuel fue lo primero en mi vista.
M: Hola. (Sonrió acercándose a mí y ahí vi


CONTINUARÁ...

Cap. 51° (Dando Vueltas en el mismo Lugar)

M: ¿Jazmín? ¿Sos vos querida? (Asentí y ella sonrió)
J: Si soy yo señora Ferrari, no puedo pasar, está lleno de reporteros. ¿Usted no me deja que yo cruce el muro de su casa? (Ella rió)
M: Claro que podes. Tu mamá te estuvo buscando… Hasta en la televisión estuviste. (Sonreí)
J: Lo se… Fue una situación muy complicada, hace mucho que no miro tele. (Ella negó)
M: Esto se comenzó a hablar ayer Jazmín, ellos te buscan hace mucho…
J: Es una viejita chusma. (Le apreté los cachetes) Es broma.
M: (Rió) Te doy una silla ¿Queres? (Asentí) ¿Comiste? (Negué)
J: Pero igual no quiero…
M: Bueno.
Acercamos la silla en el muro de la casa de la señora Ferrari, yo la conozco porque mi balcón da al patio, y ella siempre me saludaba por la ventana en las mañanas. Un día fui a su casa y ella se sonrió amigable, charlamos y desde ahí fui varias veces más. Carina siempre decía que cualquier problema la llamara a la señora Ferrari. Ella era mi ángel de la guarda.
J: Gracias señora Ferrari, le voy a decir a Carina que le prepare una pasta frola. (Ella rió)
M: Sigue siendo tu mamá Jazmín… (La miré y crucé el muro, ella tiene razón)
Caí en el pasto y miré como estaba la casa, el sol estaba cayendo y la noche se asomaba. Noté como las ventanas de mi habitación estaban abiertas. Caminé hacia debajo de mi balcón y lo analicé para ver como subir. Finalmente agarré la escalera y subí por ella. Cuando al fin estuve a salvo dentro de la casa, solo me acerqué a las cortinas y aspiré el aroma a ese suavizante de flores que ella usa para los lavados.
Ingresé en la habitación y la cama estaba tendida, las cosas estaban tal y como yo las había dejado la última vez. Lloré al notar que mi hermoso copito estaba tirado debajo de la cama aún. Lo tomé y lo abracé, es un osito blanco con gorrito y bufanda que me regaló Manuel para el día del niño. Finalmente, hice lo que tenía que hacer, dar señales de vida.
Bajé en silencio para que nadie de afuera notara que estaba, me acerqué a la computadora de escritorio que está en el living y la encendí. Luego de ingresar en Facebook, presioné mensaje privado a Manuel y le escribí el mensaje final.
Para: Manu Arce.
Volví a casa.
Finalmente, esperé una sola respuesta y hasta que el Visto 19:27. Noté que él lo había visto pero, no respondió nada. Llegué a la cocina y encendí la pava, mates y a la cama.
~~~
*Narra Manuel*
Siete menos cuarto de la tarde apagué la tele porque ya estaba podrido de tanta mierda. Y lamento mucho no haberme llevado una materia, para por lo menos estar pensando en otra cosa que no sea que se la llevaron, que le pudo haber pasado alguna cosa mala.
Mamá estaba tomando mates en la cocina, y se come las uñas, porque sabe que no puede fumar por Bebé, asique solo trata de encontrar otra cosa con que opacar sus nervios.
C: ¿Vamos a lo de tu abuela? No soporto más el barullo que hace esta gente afuera de casa. (Murmuró con algo de bronca)
M: No es mi culpa. Te dije que lo dejaras como estaba. Si queres andate, yo me quedo… (Ella negó)
C: No puedo dejarte acá solo. Lo lamento… (Se levantó y caminó hacia las habitaciones, su pancita ya se notaba bastante con sus cinco meses. Me sonreí al notar que Jazmín estaría muy contenta con ver su pequeña panza, estaba tan entusiasmada con eso del bebé)
*Flash Back*
Jazmín, mamá y yo estábamos recostados en el otro lado de la cama y ellas hablaban de nombres.
C: Yo decía Chelzian ¿Es lindo o no? ¡Chelzi, Chelzi! (Llamaba a una pequeño invisible)
J: Ow, es precioso, si…
M: ¿Para nena o varón? (No voy a dejar que le pongan a mi hermano así)
J: ¡Para nena tonto! (Entonces sí)
M: Ah… Si, lindo Chelzi. (Aseguré)
J: Chelzian Soely Estevanez… (Mamá la miró sonriendo)
C: ¿Cómo es? (Preguntó)
J: Con S e Y al final… Soely ¿No te gusta?
C: Soely… ¡Me encanta! (La abrazó) Así va a llamarse si es nena… ¿Y si es varón?
M: Juan Bautista… (Me reí)
C: ¡Ay no! (Dijo con cara de asco)
J: ¡Nunca! (Aseguró)
M: No si es horrible… (Nos reímos)
J: ¿No pensaste ninguno? (Mamá asintió)
C: Si pensé en… Rico, me gusta Rico… (Ella sonrió)
M: ¿Qué mierdas tiene que ver con Manuel?
J: Ponele Emanuel (Sonrió)
C: ¡No me carguen! ¡Ahora no quiero ese! (Se enojó)
J: ¿Entonces?
C: Me gusta Ciro. (Sonreí)
M: Ese me gusta… (Aseguré)
C: Bueno entonces Ciro y sin segundo nombre. (Se quejó. Ellas siguieron hablando mientras Jazmín la convencía de que no se enojara)
*Flash Back Off*
Desde ese día no podía dejar de pensar en eso, de si quizá algún día me casara con ella. Si tendríamos hijos. Pero luego recordaba que ella no estaba y no tenía ni la más pálida idea de donde estaba y solo dejé de pensar…
Mamá bajó por las escaleras, al verme me pidió.
C: ¿Vamos por favor? (Su carita linda, con el puchero. Ella sabe cómo comprarme)
M: Esta bien… (Asentí) ¡Pero después volvemos! No vaya a ser que te queres quedar ¡Ehh! (Ella negó)
C: No, no puedo hoy viene Sebas con los chicos y tengo que hacer la cena…
M: Bueno. ¡Vamos entonces! (La apresuré y ella asintió tomando el bolso. Se puso sus gafas y tomó las llaves) Estabas linda sin las gafas…
C: En las fotos salgo horrible. (¿Esta es mi mamá?)
M: Nunca te fijas en verte bien… Siempre quedamos de acuerdo en que sos hermosa… (Ella sonrió negando)
C: Sabes que no lo creo así ¡Vamonos ya! (Dijo y abrió la puerta)
M: Ok.
Salimos de casa y los reporteros eran un embole. Muchas personas con micrófonos se acercaron a mamá.
Rep1: ¡Carina! (Mamá negó abrazándome y ambos tratamos de salir de casa)
C: Sin comentarios chicos.
Rep2: ¿Qué se sabe de Jazmín Carina? (Mamá negó)
C: Sin comentarios.
Rep3: ¿Llamaron para avisarte algo? ¿La encontraron?
C: Dejenmé pasar por favor, estoy con mi hijo.
M: Un poco de respeto loco.
C: Manuel no. (Me calló, asentí)
Rep4: ¿Vas a buscarla?
C: Ojalá así fuera…
Llegamos al auto y mamá apartó sus gafas para limpiar unas lágrimas. Me subí al asiento de atrás y ella subió delante de mí al volante. Finalmente emprendimos viaje a lo de la abuela…
L: ¡Hay Carina! (La abrazó) Acabo de verte, no hubieras salido hija…
C: Necesito salir, hace dos días que estoy encerrada ahí dentro.
L: ¿Cómo estas vos? (Me preguntó)
M: Igual, o peor… (Respondí al instante en el que mi teléfono sonó) Tengo mensajes.
Salí caminando hacia el fondo viendo como el sol se iba poniendo y abrí los mensajes del face. Las notificaciones suenan en mi teléfono. Abrí y tenía el famoso globito rojo con un 1 en blanco. Presione sobre él y apareció su nombre.
M: No puede ser…
Presioné sobre él y su mensaje descansaba en la pantalla.
De: Jazmín Zampini.
Volví a casa.
Mi corazón comenzó a latir con fuerza y mis ojos se sombrearon con las lágrimas. Solté el teléfono y comencé a correr.
C: ¡Manuel! (Me llamó y yo me acerqué a la abuela)
M: ¡La llave! (Le dije y ella me miro sin entender) ¡LAS LLAVES CARAJO!
C: ¡MANUEL! (Me regaño hasta que vio que lloraba) Volvió…
L: Toma.
Me las dio y me apresuré a abrir la puerta. Solté las llaves y salí corriendo. Cinco cuadras y media, corrí y corrí hasta llegar. Los reporteros estaban ahí y yo presioné el timbre.

Rep1: ¿Manuel? ¡Es el hijo de Carina! (Escuché)

CONTINUARÁ...

CAP. 50° (Dos Meses Después)

M: ¡Vos no viste como le habló a Jazmín! (Los miré a ambos) Anoche la vi toda… (Me sonreí irónico cuando mamá solo suspiró y Sebas frunció el ceño) Y lo más feo que puedo contarles, es las marcas que ella tiene de cada palazo que esos dos hijos de puta que la adoptaron, le hicieron… (Lloré mientras ellos hacían igual) ¿Y ahora vos? (Dije mirando a mamá, ella negó murmurando un perdón) ¿Y a mí me lo pedís? (Ella bajó la mirada, era lo mejor) Ella confiaba en vos… Y... (Razoné) ¡Digamos que no soy ningún pendejo violado! ¡Ella no me obligó yo quise hacerlo! ¡Y ella lo hizo por mí! ¡POR MÍ! (Me quejaba mientras el nudo en mi garganta y el dolor en el pecho comenzaban a presionar más duro) Y la pegaste…
C: No… (Se lo estaba negando, que hipócrita)
M: ¡SI! ¡SI ASÍ HICISTE! (Le grité y ella solo no volvió a responder)
S: Bueno Manu, mamá no quiso hacerlo, ella se equivocó, lo tomó mal es todo…
M: ¡Claro…! ¿Y Jazmín paga los platos rotos? (Ambos me miraron)
S: Manu… (Me murmuró) Vamos a encontrarla lo prom…
M: ¡No prometas mierdas que nos vas a poder cumplir! (Le dije y este negó y mamá cruzó la puerta. Por mí…)
S: Yo también la amo y también la quiero de vuelta. Tu madre también está destrozada y preocupada, acaba de notar que tuvo pérdidas… (Me dijo y yo terminé de enloquecer)
M: ¿PERDIDAS? ¿DEL BEBÉ? (El asintió) Voy a matarme… (Dije comenzando a llorar) Esto no es justo ¡CARAJO!
Volví a pegarle a mi cama con fuerza haciéndola estampar contra la pared. Sebas me abrazó con fuerza tratando de tranquilizarme.
S: Tranquilo, dame la oportunidad de demostrarte que puedo cumplir una promesa… (Asentí) Tranquilo, juro que vamos a encontrarla…
~~~
Por la tarde, tomábamos un té en silencio en la cocina, esperando que ella y solo ella cruzaran la puerta. La abuela negó a irse ya que también se sentía mal por como la había tratado. Todos estábamos preocupados, mamá lloraba, Sebas la contenía. La abuela miraba hacia la nada y yo… Yo solo esperaba eso, que ella entrara por la puerta, para darme un abrazo y sacarme este dolor en el pecho que me produce el miedo de jamás volver a verla.
***
DOS MESES DESPUÉS…
*Narra Manuel*
Dos meses exactamente, nuestra vida era ser insomnes esperando que ella volviera. Cuando le di el teléfono a mamá no paró de llorar. Cuando la llevé a la habitación solo tomó las sábanas, frazadas y abrió la ventana. Nunca dejó de llorar, desde que ella se fue.
Sebastián sigue igual, triste angustiado como desde el momento en el que le dije. Y yo, yo sigo igual de mal, mi dolor en el pecho cada vez es más profundo y doloroso a cada segundo que pasa sin que ella vuelva. Ir al colegio es un castigo, pero la verdad que por la poca bola que le doy…
La policía la busca hace meses y aún no saben más que tomó un tren en constitución.  Asique decidieron hacer pública su desaparición… Reporteros, cámaras… ¡Los odio!
Miraba por las ventanas de mi habitación, cuando ella me presionó el hombro.
C: Yo también lo lamento tanto como vos… (Murmuró) Lo lamento…
M: Solo voy a poder olvidar esto cuando ella vuelva… ¿Podes entender algo? (Ella me preguntó con la mirada) ¡LA AMO! ¡LA-A-MO! (Le grité mientras tomaba su codo y la arrimaba en la puerta, ella ya lloraba) Y si no sos capaz de entender eso… Entonces yo mismo voy a buscarla y me voy a esconder en donde ella esté ¡PARA NO VOLVER JAMÁS! (Cerré la puerta y escuché detrás de esta)
C: ¡PERDÓN! (Gritó muy angustiada, pero yo también estaba mal, no podía perdonarla, por su culpa Jazmín se fue y no volvió, ella es la culpable)
~~~
*Narra Jazmín*
Durante este último tiempo estuve trabajando en la guardería que mi abuela fundó con la ayuda de la intendencia en Esteban Echeverría, más precisamente en 9 de abril. A tres horas justas de distancia de Haedo.
Cuando necesité volver al colegio, mi abuela me acompañó a buscar las cosas y hacer el pase. Me acomodé en el Instituto Alma fuerte, un colegio privado que mi abuela consiguió abrirme una beca.
Luego de haber vuelto, allá jamás volví a pisar, ni siquiera volví al hospital. Pero últimamente me pidieron el analítico para finalizar mis clases así poder pasar a mi primer año del polimodal y la Directora solo se encuentra por la mañana. Cosa que me complica ya que Manuel está en ese horario.
Es todo un tema… Cuando llegué del colegio a lo de mi abuela, luego de estos meses, tomé fuerzas y conecté mi computadora e ingresé en Facebook y en Twitter para ver lo que sucedía. Carina no dio señales de vida durante semanas, lo último que puso fue: “Los Golpes de la vida sirven para luego vivir con la felicidad eterna” y mi padre ponía “Que tengan buenos días ustedes que pueden…” Pero no entendía ¿Ella me odia o no? ¿Acaso él tampoco me odia? ¡Claro que te odian! ¡Es más lo pusieron porque los hiciste pasar un mal momento! Puede ser…
Finalmente, me pasé por el Facebook de Manuel, el que yo sé que él usa realmente, y noté esa hermosa foto actual de él, era un Manuel triste, que intentaba sonreír y miraba hacia la nada… Sus ojos estaban apagados, ya no tenían ese brillo bonito color verdoso que tanto me gusta. Pero mis lágrimas se hicieron notar cuando hoy, seis de diciembre, vi el estado que tiró.
“Hace dos meses exactos que no te veo, si pudieras saber que casi no duermo, ni cómo. Lo único bien que hice hasta ahora es haber pasado de año. Necesitamos saber de vos… Volvé… Por favor…” –Se siente angustiado.
Ellos me extrañan… No… Puedo creerlo… Mi abuela me apoyó una mano sobre el hombro y me apuntó hacia la televisión.
CP: La chica desapareció, no es que se la haya tragado la tierra ¿O no? (Trataba de razonar)
RB: Si, si pero es muy difícil de explicar por qué se fue. La policía hizo sus investigaciones y la chica lo último que hizo fue haber tomado un tren, luego no se la volvió a ver…
CP: La familia de la Actriz, está muy angustiada. La chica que se encuentra en pantalla, es la hija adoptiva, que lleva el apellido de ella.
J: Nunca… Tuve la sangre para sacarme su apellido… (Aseguré)
G: Lo se… (Me abrazó y seguíamos viendo mi imagen en la televisión)
CP: Ahora luego de tanto tiempo la familia decidió hacerlo público. La chica se fue muy angustiada por problemas personales, o eso dice el informe, al finalizar casi el año, la chica jamás volvió.
J: No di oportunidad a nada…
RB: Ahora van a llamar a sus abuelas biológicas.
J: ¡QUE! (La miré) Tengo que ir ¿No? (Me asintió)
G: Pueden llevarme presa por esto amor…
J: ¡No! (Lloré) No voy a poder agregarme más culpas…
Dejé la computadora y la tele a un lado, tomando mis cosas y luego de un rato caminé hacia la puerta.
G: Cuídate mucho ¿sí? (Asentí)
J: Voy a volver para el acto de fin de año de los chiquitines… (Ella asintió)
G: El viernes 20 ¡Te espero! ¿Si? (Asentí)
J: Te amo abuela, gracias por tanto…
G: Nada que agradecer, sos una buena chica Jazmín… (Me di la vuelta y antes de salir ella terminó) Tus padres estarían muy orgullosos de vos. (La miré por última vez)
J: ¿Eso es lo que crees? (Asintió)
G: Lo creo con todo mi corazón. ¡Anda! (Asentí) ¡Cuidate!
J: ¡Ustedes también! ¡Los amo!
Le dije para mi abuelo también, quien se había ido tempano a trabajar. Llegué a la parada y tomé el primer colectivo que me llevara hacia una estación. De otra manera no sabía volver a mi casa… Sí, mi casa… Me puse las gafas negras para que la gente no me reconozca por la calle y me até el cabello en un rodete, ya que en la imagen que mostraron de mí, que ellos mostraron de mí, yo tenía el cabello suelto.
Me subí al tren y esperé llegar directo a Constitución. Cuando me bajo allí, tomé el primer taxi y me apresuré a decir la Dirección de mi casa. Pero cuando estaba doblando la esquina, La ola de reporteros y cámaras estaban aprisionando la casa como si estuviesen regalando algo. Carina salió con gafas negras y Manuel salió tras ella, ambos como pudieron subieron al auto y luego se fueron. Ellos ya no estaban en la casa. El chofer preguntó qué haríamos  yo le pedí que me llevara hacia la parte de atrás de esa casa. Conocía a los vecinos de atrás, podría pedirles que me dejaran salir.
Finalmente, llegué a la casa de los Ferrari, dos viejitos que tienen una re buena onda. Toqué el timbre y me atendió la señora María, la esposa de Ferrari.
M: ¿Jazmín? ¿Sos vos querida? (Asentí y ella sonrió) 

Cap. 49° (¿Y ahora?)

M: ¿Amor? (Llamé pero ella no atendió. Abrí la puerta y caminé adentro notando que faltaban muchas cosas, entre ella su mochila y varias de sus cosas más importantes) ¡Mierda, Mierda, Mierda!
Salí corriendo de la habitación y bajé las escaleras corriendo hacia la puerta de afuera, ahí me encontré con el teléfono de ella estrellado contra la puerta que tenía un punto marcado del impacto que, al parecer, dio con el teléfono. Lo miré y la pantalla estaba destrozada y la tapa partida a la mitad.
Solté el teléfono y corrí hacia todos lados, pero nadie estaba, ella… Desapareció y ni su teléfono llevo. El miedo se aparece por mi vida, miedo de quizá… No volver a verla más…
*Narra Jazmín*
J: Ella… (Murmuré sintiendo como mi garganta se anudaba una vez más) ¡Ella también me odia! (Razoné con dolor. Manuel intentó abrazarme pero lo frené) ¡DEJAME! ¿NO VES QUE SOY UNA PERRA?
Le grité en la cara, ¿él no notaba lo que sucedía? Perdí a todo lo único que tenía y ya ahora no tenía nada… La cagué y esta vez la cagué de verdad.
Corrí hacia mi habitación y luego de ver esas asquerosas sábanas comencé a tomar mis cosas deseando que Manuel no apareciera así poder irme lo más rápido que pueda. Tomé todas mis cosas, lo poco que tenía, lo poco que pude conservar y salí corriendo de la habitación, bajé por las escaleras y miré el mate…
J: Si tan solo la hubieses entretenido un poquitito más… (Lloré) Ella me seguiría amando justo ahora…
Noté el lavarropas abierto, el jabón en polvo preparado para usar y el suavizante ¡Ella iba a lavar la ropa! ¡Y quería cambiar mis sábanas!
Ella ¿Qué se iba a imaginar encontrarse con semejante cosa? Ella no tiene la culpa, la culpa es mía, por ser tan perra… por ser tan puta.
Acaricié el mate con el cuero de flores que Manu le había regalado para su cumpleaños pasado y caminé hacia la puerta. Me paré y miré la casa por última vez, es preciosa, como todo en ella… La voy a extrañar… Y a papá. A Manu lo amo demasiado, pero ya no creo poder volver a verlo a los ojos…
Salí por la puerta y tomé el teléfono entre mis manos. Observé el fondo de pantalla que era una foto de ella y yo juntas sonriendo. Lloré mientras el recuerdo de sus manos estrellándose en mis mejillas, su mirada de odio venía a mi mente. La furia tomó mi cuerpo y estrellé el maldito teléfono contra la puerta de madera. Abrí el portón negro y salí de esa casa, y quizá… Para no volver jamás.
~~~
Corrí con todas mis ganas hasta llegar a la casa de Daniela, pero al estar frente a su casa recordé que ella no me querría ayudar… ¿Quién ayudaría a una puta arrastrada como yo?
Recordé mi casa. La casa de mis padres, el barrio en el crecí y a mis abuelas. Mi abuela Genoveva ansiaba mucho verme, yo la esquivé durante meses, quizá si voy…
Vi llegar un taxi y subí, tenía plata, la plata que estaba ahorrando para si veía algo lindo y muy caro que comprar para el cumpleaños de Sebas, pero ya es tarde, el también va a odiarme. Paré el taxi y me subí para ir constitución.
Al llegar, me bajé y tomé el tren que me llevaba hacia mi barrio. Cuando subí al tren estaba casi vacío, claro domingo al mediodía. Me senté y apoyé mi cabeza en la ventanilla tratando de descansar, mi cuello se sintió presionado y sentí que mi cadenita con el escudo de boca llamaba mi atención. La tomé entre mis dedos y le di un pequeño beso mientras acariciaba el escudito y las lágrimas me arrasaban.
¿Cómo todo cambio de hermoso e increíble a horrible y desesperante en tan solo de la noche a la mañana? ¿Cómo es posible? Perdí todo lo que más amaba… Una vez más…
Cuando me bajé, me tomé el colectivo y rápidamente emprendí camino hasta llegar.
Finalmente, luego de tres horas de viaje, estaba acá. Sin haber comido nada y sin notar que estaba a punto de morir de angustia. Me tragué mi nudo y reprimí mis lágrimas para ingresar abriendo la reja. Abrí la otra y caminé hacia la puerta del costado. Abrí esa puerta que hacía muchos meses no abría y ahí se encontraba ella. Su cabello era de un color ciruela, sus ropas de entre casa, sus hermosas manos se mojaban con el agua al instante en el que se dio vueltas.
G: ¿Jazmín? ¿Hija sos vos? (Comencé a llorar al instante en el que tiraba mi mochila y la abrazaba)
J: Si abuelita soy yo. (Sollocé. Me siento tan culpable, tendría que haberla venido a ver mucho antes…)
G: Oh preciosa, ya sos toda una mujercita… (Se sonrió emocionada) Extrañé verte, fuiste muy mala al no haberme venido a visitar… (Se quejó y la presioné más a mi abrazo)
J: Lo siento mucho abuela. Te juro que no va a volver a suceder… (Ella sonrió)
G: ¿Ya te peleaste con tu tutora? (Me puse rígida y ella se apartó con suavidad para mirarme) ¿Qué paso nena? ¿Ella hizo algo? O ese chico con el que ella sale… Estaban, Sebastián… ¿Cómo es? (Me sonreí)
J: Sebastián. (Ella asintió) No, no el no hizo nada.
G: ¿Entonces?
Me puse mal pero decidí no volver a mentir y le conté toda la verdad. Mientras me hacía un té y trataba de tranquilizarme. Finalmente, luego de ambas haberlo digerido, ella habló.
G: ¿Entonces? (Me miró y yo hice igual) ¿Pensas quedarte? Porque sabes que tu abuelo y yo no tenemos problemas… (Asentí)
J: Ella me odia. Ya no va a querer volver a verme… Asique solo, sí. Me quedo acá.
G: ¡Vamos a comer muy rico esta noche! (Dijo ella y me abrazó)
***

*Narra Manuel*
Luego de haber buscado por todos lados, y de haber revisado la memoria de su teléfono, de haber ido con Sebastián a más de diez lugares que ella conoce en Haedo, y de haber hablado con Daniela; nada encontramos.
M: ¡Mierda y más Mierda! (Grité pateando todo en mi habitación) ¡TODO UNA MIERDA! (Volví a gritar hasta que oí que se abría la puerta de mi habitación)
C: Manu, hijo yo… (Decía llorando, estaba mal, pero ella ahora no me importaba)
M: Tomatelas antes de que diga cosas que no quiero…
S: Manu no le hables así a tu madre.
M: ¡Vos no viste como le habló a Jazmín! (Los miré a ambos)

CONTINUARÁ... 

miércoles, 30 de julio de 2014

Cap. 48° (La Fuga)

C: Vos… vos y Manu no… No pueden… (Dijo al instante en el que comenzaba a retomar conciencia y me miraba. Soltó las sábanas de sus manos y cayeron al suelo. Y cuando ya no esperaba peor vergüenza, ella levantó una mano y la estrelló contra mi mejilla) ¿ESTO ES LO ÚNICO QUE QUERÍAS? (Gritó)
J: Mami…                                                       
C: ¡NO ME DIGAS ASÍ! (Volvió a gritar con furia)
J: Mami, Carina, por favor… (Ella negó muy furiosa mientras me volvía a pegar en la otra mejilla, me caí y me cubrí con los brazos)
C: ¡TE ACOSTASTE CON MI HIJO! (Gritó y noté como aparecía él por la puerta)
M: ¿QUÉ PASA MAMÁ? (Él paso la mirada por mí y mis mejillas rosadas y luego la miró a ella. Mi corazón se desplomó en millones de pedazos ¿Cómo se puede estar plenamente feliz y luego angustiado en solo quince minutos?) ¿VOS ESTAS LOCA? ¿ACABAS DE PEGARLE? (Me ayudó a levantarme y luego ella me separó de él)
C: NO VUELVAS A TOCARLO… ¡NUNCA! (Me señaló)
M: ¡DEJALA EN PAZ! ¿ACASO NOTAS LO QUE ESTAS HACIENDO? ¡LE ESTAS PEGANDO A TU HIJA!
Carina cayó en un silencio profundo y luego bajó la mano soltándome, no paraba de llorar.... Su mirada se desestabilizó y tocando su cabeza, cayó desplomada en el piso. Y yo solo, la miré, sin saber qué hacer. Manuel la tomó antes de dejarla caer.
*Narra Manuel*
Luego de que me pasé a mi habitación, me pegué una ducha rápida y me cambié. Pero cuando estaba por salir por la ventana una vez más, sentí unos fuertes gritos y dos fuertes golpes. Me asusté y corrí hacia afuera.
C: ¡NO ME DIGAS ASÍ!
Se escuchó un grito con furia de mí mamá ¡La mierda! No puede ser… Corrí hacia su habitación y noté como Jazmín se cubría y mamá la observaba, las sábanas tiradas en el suelo.
C: ¡TE ACOSTASTE CON MI HIJO! (Gritó ella y notando las rosadas mejillas en el rostro de Jazmín… ¿Ella fue capaz de pegarle?)
M: ¿QUÉ PASA MAMÁ? ¿VOS ESTÁS LOCA? ¿ACABÁS DE PEGARLE? (Dije viendo como ellas me miraban, no podía creer que esto estuviese pasando. Jazmín lloraba muy asustada temblando. Corrí a ella ayudándola a levantarse y mamá la tomó con fuerza del brazo separándola de mí)
C: NO VUELVAS A TOCARLO… ¡NUNCA! (Gritó enojada mientras la señalaba)
M: ¡DEJALA EN PAZ! ¿ACASO NOTAS LO QUE ESTAS HACIENDO? ¡LE ESTAS PEGANDO A TU HIJA!
Mamá no dirigió palabra mientras Jazmín solo lloraba temblando, no sé si de miedo o de frío. Mamá bajó la mano soltándola y luego se acarició la cabeza para caer al suelo desplomada. Me apresuré en cubrir su cabeza y ella quedó desvanecida en mis brazos.
J: ¡Hay Manuel se desmayó, se desmayó! ¡Es mi culpa! ¡Todo esto es mi culpa! (Gritó en un estado total de histeria mientras comenzaba a desesperar)
M: ¡Jazmín! (Le grité y ella sollozaba mirándome) ¿Me prestas atención amor? (Ella asintió) ¡Llamá a la abuela Lili! (Ella asintió y tomó el teléfono)
J: ¿Hola abuela? (Preguntó reprimiendo su sollozo) ¿Podes venir? Mamá se desmayó, estamos solos con Manu y tenemos miedo de que le pase algo (…) Bueno te esperamos.
Levanté a mamá del suelo y como pude la llevé hacia su habitación. Cuando llegamos, la recosté sobre la cama y ella ni siquiera movió un músculo, pero respiraba y eso era bueno. Luego moví mi mirada hacia Jazmín, quien apretaba sus dientes y murmuraba.
J: ¡Estúpida, estúpida, estúpida! (Parece que se regañaba a sí misma)
M: Yo soy el idiota. Vos no tenés la culpa… (Ella negó comenzando a llorar otra vez)
J: ¡No es mía! Para eso llegué a la vida de ella, ¡Para arruinársela! (Lloró)
M: No… (Caminé hacia ella y luego la abracé) No, no vos sos lo mejor que pudo habernos pasado… (Tomé su rostro para que me mirara) Yo te amo…
J: Yo… Tam… bien… (Dijo entre sollozos y luego presioné sus labios con los míos)
M: Anda a cambiarte, te prometo que todo va a estar bien… (Ella asintió) ¡Y escondé esas sábanas de una vez! No llores más…
Ella volvió a asentir y caminó lentamente hacia su habitación. Yo miré hacia adentro de la habitación de mamá y ella estaba recostada, aún desmayada y con el rostro pálido, más pálido aún. Caminé hacia ella y me senté a su lado.
M: ¿Qué pasa con vos…? (Le pregunté) ¿Por qué no podes solo entender que soy grande? (Noté que varias lágrimas molestaba en mi vista) No hagas esto mamá… Por favor. (Le supliqué aun sabiendo que ella no está escuchando. Cuando le di un beso en la frente, alguien presionó mi hombro)
L: ¿Qué pasó hijo? (Me preguntó con su voz)
J: Esta vez también fue mi culpa… (Susurró detrás y la abuela la miró)
M: No es cierto y si lo es, es de los dos no solo de ella… (Mi abuela frunció el ceño)
L: ¡No entiendo nada! ¿Qué pasó? ¿Qué hicieron? (Jazmín me miró avergonzada y yo le expliqué de la manera más breve posible)
M: Jazmín y yo nos acostamos y ella se enteró… (Mi abuela me miró y luego miró a Jazmín para tapar su boca y solo no decir nada)
J: ¡Decí algo carajo! (Se quejó ella y mi abuela solo negó)
L: No tengo… Nada para agregar… (Murmuró y caminó hacia el baño esquivando a Jazmín)
J: Ella… (Volvió a llorar con todas) ¡Ella también me odia! (La traté de abrazar pero ella me alejó) ¡DEJAME! ¿NO VES QUE SOY UNA PERRA? (Gritó y salió corriendo)
M: ¡CARAJO! (Grité y mi abuela apareció con algodón y alcohol) ¿Qué mierdas va a hacer con eso? (Pregunté) ¿Sirve para una mierda? ¿O no? (Ella asintió con el ceño fruncido) ¡Oime una sola cosa! (Ella me miró) Ni vos ni ella tienen el derecho de juzgarnos… ¿Escuchaste no? ¡Decíselo!
Dije señalando a mamá quien comenzaba a despertar. Luego de que las miré unos instantes, esperé que ella abriera los ojos y me levanté caminando hacia la puerta.
C: Manu… (Murmuró y no dije nada solo salí de la habitación) ¡MANUEL!
Escuché que me llamó y yo no respondí, solo caminé hacia la habitación de Jazmín.
M: ¿Amor? (Llamé pero ella no atendió. Abrí la puerta y caminé adentro notando que faltaban muchas cosas, entre ella su mochila y varias de sus cosas más importantes) ¡Mierda, Mierda, Mierda! 


CONTINUARÁ...

Cap. 47° (El Golpe Final P.Final)

M: Juguetona… (Suspiró con media sonrisa)
J: Ajam… (Respiré entre sus labios sintiendo como tocaba mi cintura)
M: ¡Que comience el juego!
Tomó el dobladillo de mi remera y me observó. Suspiré y me presionó contra la pared con fuerza, mi respiración y la suya se volvieron pesadas con el beso. Nadie me había visto sin remera antes. Gemí al sentir como pasaba su mano por mi espalda y observaba mis senos ahora tapados solo con el sujetador, haciendo volar la camiseta en el suelo. Me sonreí al ver que él lo haría y me miró fijamente a los ojos.
Sus ojos se obscurecían mientras sentí como subía su mano por mi vientre y escalaba uno de mis senos para meter su mano dentro del sujetador. Gemí sabiendo que en ese lado no estaba, pasó su mano y presionó mientras buscaba la llave.
J: Esta del otro lado… (Suspiré)
M: Mejor aún…
Murmuró con la voz ronca mientras metía su mano dentro de la otra taza del sujetador y tocaba mi seno mientras agarraba la llave, cerré los ojos, pero él me resaltó:
M: No cierres los ojos…
Así hice al instante en el que tomaba la llave y cerraba la puerta a su espalda mientras me miraba a los ojos. Al finalizar tomó mi cintura y rosó el borde de mi short haciendo que mi piel se erizara. Pasé mis manos por su espalda y sentí finos cabellos por ella. Me susurró que me amaba al momento en el que me miraba y tocaba mi espalda también.
Suspiré con fuerza al notar que dejaba caer mi sujetador y me observaba. El gimió y yo me ruboricé.
M: Perfecta…
Murmuró lo suficientemente audible para que yo lo escuchara. Me sonreí y él también. Sus ojos tenían ese increíble color obscuro que ni siquiera notaba su color original del día. Me abrazó y juntamos el cuerpo. La obscuridad de mi habitación era notable, caminó sin despegarme de él para encender la luz, pero lo detuve.
J: ¡No! No la prendas, por favor… (Le rogué)
M: ¿Por qué no? (Preguntó sin entender)
J: Porque no me gusta… (Él negó)
M: No me mientas ¿Qué pasa? (Negué, no quiero que el vea nada)
J: No quiero es todo… (Presionó mis labios en los suyo haciéndome perder en ellos y luego preguntó muy cerca de mí)
M: ¿Qué escondes…? Y no me mientas… (Dijo y yo negué. No quiero que me vea así…)
J: Solo no quiero que veas los rayones y las cicatrices que me dejaron los imbéciles esos cuando me golpeaban.  (Prendió la luz y luego se acercó a mí)
M: Importa tres carajos lo que tengas, sos hermosa igual…
(Sonreí al instante en el que él caminaba conmigo abrazados y luego me ponía sobre la cama. Las líneas más claras que mi piel se notaban. Ellos, ellos me daban con varas y con cuerdas entonces las marcas quedaba en mi piel, eran como líneas tatuadas…)
M: Ay… ¡Que hijos de puta! (Se quejó marcando una línea sobre mi hombro y otra sobre mi estómago) ¿Cómo a eso se le puede llamar persona?
J: No lo sé… (Dije y de pronto mi rostro comenzó a empaparse)
M: No, no Jaz… No llores amor. (Me pidió y asentí mientras unía sus perfectos labios con los míos. Gemí al momento que su lengua hacía contacto con la mía)
J: Te amo… (Murmuré)
M: Yo también, mucho… (Respondió)
Tomó una pierna acercándola hacía su cintura y tiró un lado del short hacia abajo, luego tiró el otro y yo lo desamarré con los pies. Ahora solo llevaba mis braguitas y nada más. Se dio la vuelta y yo quedé debajo de él. Manu se mordió un labio mientras observaba todo de mí cuerpo y tomó mis manos acercándolas a sus shorts. Tomé el borde de estos y los bajé. Sus ojos se cerraron al momento en el que pasé mi mano rosando aquella parte. Gemí al igual que él lo hizo cuando, lo toqué.
M: Eso ¿está bien?
J: No lo sé… ¿Te gusta? (Asintió) Entonces lo hago… (Tomó mi mano)
M: ¿A vos te gusta? (Lo observé. Realmente no lo sé, no me molesta, no lo sé…)
J: Todo de vos me gusta.
Él sonrió y yo presioné mi mano tocando su miembro bajo los boxers. Gemí al sentir su mano pasar por mi intimidad, luego me ruboricé.
J: ¿Qué… haces…? (Mi respiración estaba entrecortada)
M: ¿Te gusta? (No respondí, me daba mucha vergüenza. El solo asintió cuando respiré con más fuerza) Si te gusta…
Tomó mi pierna pasándola por su cintura levantándola y teniendo más acceso a mi intimidad. Levantó mi braguita y procedió a seguir tocando hasta que sentí un tirón presionando.
J: ¡Ah! (Gemí agudo. Eso había dolido)
M: ¿Estas bien? (Asentí, si dolió, pero solo en el momento…) Dicen que es necesario hacer esto para prepararte… No, no… No sé, yo solo lo hice… (Saco sus dedos y ahí entendí que ¿había introducido dedos dentro de…? ¿Ahí…? ¿Qué?) ¿Duele mucho?
J: Vos… (Murmuré algo shockeada, él había metido sus dedos, ahí…) ¿Vos hiciste eso? (Asintió con la cara sin expresión) ¿Eso era necesario? (Asintió nuevamente) Está bien…
M: Voy a volver a hacerlo ¿sí? (Asentí. Gemí al sentir como volvía a tocarme y de pronto ¡Zas! Otra vez el tirón)
J: ¡Ah! (Gemí más agudo y él asintió)
M: ¿Dolió más o menos? (Realmente no lo sé)
J: ¿Menos? (Dije y el asintió) ¿No sos virgen? (Negó) ¿Azul?
M: ¡No! (Gimió con asco) Una chica, en una fiesta… (Dijo, obvio que fue en una fiesta. Mejor cerré los ojos y lo saqué de mi cabeza, ni siquiera pregunté su nombre o iba a enloquecer) Am, ahora necesito sacarme esto y vos… (Tirando mi braguita) Esto… ¿Estas segura de hacer esto? Podes pensarlo más…
J: Acabas de meter tus dedos dentro de mí ¿Y ahora preguntas eso? (Rió)
M: No quiero obligarte a hacer esto… (Negué)
J: No quiero que por falta de esto me dejes… (Manuel palideció y solo se levantó mirándome)
M: No voy a dejarte porque no tengamos sexo. Yo solo hice esto una sola vez, no soy re experto en esto… (De pronto se puso tenso y solo se levantó caminando de un lado a otro ¿Qué sucede con él?)
J: Pero además de eso, yo también sentí la necesidad… ¡Yo también quiero hacer esto! Sentí que quería hacerlo… Siento que quiero darte más de lo que te doy… (Dije y él solo sonrió)
M: Todo lo que me das es suficiente para mí… (Se acercó a mí y me abrazó) Yo te amo así, loca, Zampinita, hija de mi madre, Bostera, pero mía… (Sombreó su mirada al decir lo último)
J: Pero yo quiero ser totalmente tuya… (Sonrió)
M: ¿Estas segura? (Rodé los ojos ya irritada)
J: ¡Por supuesto! (Me quejé) ¿Ya está? (Asintió) ¿Podemos seguir?
M: Si eso es lo que queres… (Asentí) Bueno.
Se recostó y sentí como volvía a besarme, sacó las frazadas escondiéndome bajo de ellas y comenzó a besarme el cuello. Succionó un lado y lo miré. Seguimos con eso, lo toqué, me tocó, lo besé, me besó y finalmente, cuando ya estábamos con terminar esto, solo… presionó dentro de mí con fuerza. No grité porque no pude, sino nuestros padres nos escucharían. Entonces solo grité mordiendo mi frazada y Manu besó mi frente.
M: Ya… Ya está. (Dijo titubeando) ¿Estas bien? (Asentí) Ahora voy a moverme ¿Si?
Asentí y el comenzó a entrar y salir con suavidad y lentitud. Después de un momento, sentí la necesidad de que comenzara a hacerlo más rápido.
J: Mas rápido… (Le gemí)
M: ¿Qué?
J: Más, más… (Le pedí y él me respondió)
M: Si…
Gruñó al notar que me movía por inercia contra él. Sentí como una nube caliente comenzaba a cubrirme desde los pies y no iba a parar hasta que me consumiera. Manu gimió algo como que ya casi y yo no entendí de que. Me besó y grité contra su boca. Mordí su labio y él solo se dejó parar al momento en el que sentía como todo se humedecía dentro de mí. Acerqué una mano hacia mi pierna y algo pegajoso quedó en mis manos con la mezcla de algo rojo ¿SANGRE?
J: ¿Sangre? (Murmuré)
M: ¿Eh? (Miró hacia abajo y notó que ambos estábamos manchados con ese líquido rojo) Es normal amor… Acabo de romper una barrera dentro tuyo y sangraste. Por eso dolió la primera vez…  (Asentí, si él dice que es normal)
J: ¿Estás seguro? ¿Y esto pegajoso? (Sonrió)
M: Acabé dentro tuyo… (Se sonrió tranquilo. Asentí, sabía que era eso. Hasta que recordando las clases, si el acababa dentro mío yo…)
J: ¡No! (Dije y me tapé con la sábana mientras me salía de la cama. Manu perdió el equilibrio y cayó de la cama)
M: ¡Mierda! ¿Qué pasa ahora Jaz? (Se quejó mientras sobaba su cabeza)
J: ¿Vos dijiste que acabaste? ¿Dentro de Mí? (No puede ser… Asintió)
M: ¿Qué con eso? (Negué y palidecí)
*Narra Manuel*
¿Ella se volvió loca o qué? ¡Me acaba de romper la cabeza! Ella se puso nerviosa y tensa y comenzó a contar días y después me miró preocupada.
J: Si no me viene la semana que viene esto puede ser grave… (¡Mierda! ¡Ella tiene razón!)
M: Mierda… (Murmuré cayendo sentado en la cama y tomando mi frente)
J: A menos que compre la pastilla Manu… (¿La pastilla?)
M: ¿Qué cosa? (No entiendo nada de esto. Ella asintió)
J: La pastilla, esa pastilla que adelanta el periodo… (Asentí. Si se cuál es, la recuerdo)
M: Ok, mañana te compro una y todo resuelto ¿Si? Tranquila, es la primera vez… No puede ser que con toda la mala suerte nos pase a nosotros… (Ella volvió a asentir) ¿Vamos a dormir si? Que me tengo que pasar temprano… Así no lo notan… ¿Venís? (Me miró desde donde estaba parada y solo se quedó tildada) ¿Estas bien amor?
J: Es horrible la imagen de la cama llena de sangre ¿Qué vamos a explicar sobre eso? (Negué)
M: ¿Por qué tienen que saberlo? (No entiendo)
J: No lo sé… (Negó) Solo tengo miedo. (Señalé la luz y ella asintió. La apagó y volvió hacia a mí mientras la llamaba)
M: Te amo ¿Si? Todo va a estar bien… (Ella asintió mientras se recostaba a mi lado y la besaba)
J: Yo también te amo… (Sonrió cuando le di un beso en la nariz) Mucho.
M: Si mucho… (Murmuré y ambos nos quedamos dormidos)
~~~
*Narra Jazmín*
Cuando me desperté, la puerta de mi habitación sonaba. Miré a mi costado y Manuel estaba durmiendo. De pronto recreé la noche y sonreí, hasta que una voz del otro lado de la puerta hizo que mi corazón parara de latir.
C: ¿Jazmín? ¿Estás ahí hija? (La sangre se drenó de mi cara y yo solo no encontraba mi voz) ¿Hija? ¿Manu esta con vos? (Su voz ahora estaba preocupada)
J: ¿Mami?
C: ¿Manuel está ahí? (¿Mentir o no mentir….? ¡Esa es la cuestión! Manuel me miró y negó bastante tranquilo. ¡Mentí!)
J: No, no nada que ver… (Dije y ella suspiró con fuerza)
C: Bien… ¿No sabes a donde podría haber ido? (Miré a Manuel ¿Un nombre? La primera letra “A”)
J: ¡Ayer dijo que iría a lo de Azul! (Él asintió mientras se recostaba más en mi pecho y acariciaba mi pierna expuesta)
C: Ah ok, am… ¿Vas a desayunar? Sé que es domingo, pero si queres podríamos salir… Iba a ir a lo de la abuela ¿Venís? (Asentí mientras él negaba)
J: ¡Si, claro! (Le murmuré) ¡Mejor me la llevo! (Este asintió sin ganas)
C: Bueno…
J: ¿Esperás que me doy una ducha rápida?
C: Bueno, voy a tomar unos mates mientras te espero, pero dale que se hace tarde… ¿Nada para lavar? (Preguntó)
J: ¡Si salgo rápido! (Miré a mi alrededor) No, no tengo nada mami, lo que llevo puesto puede ser…
C: Llevámelo abajo ¿Si?
J: ¡Sí!
(Salté de la cama y Manuel siguió acostado, lo tiré de la misma y este se rió)
M: Que mala sos… (Murmuró)
J: ¡Apurate antes de que se entere! (Le di su short y sus boxers) Buen día…
M: Buen día hermosa… (Se sonrió y nos besamos)
J: Bueno ahora andate a tu habitación y no salgas hasta que nos vallamos ¿Si?
M: Ya lo sé…
Me asintió saliendo por el balcón y caminando hacia su habitación por fuera, era peligroso, pero él dijo que lo había hecho varias veces.
Tomé la ropa que me pondría y luego observé la cama. Tomé el cobertor y la cubrí. Si yo no la toco, ella no va a notarlo y más tarde cuando vuelva, me deshago de todo. Sonreí, buen plan… Dejé la ropa que me pondría preparada sobre mi cama.
Me dirigí al baño, ya que no tengo baño en mi habitación porque es la única que no lo tiene y me comencé a bañar. Mientras me daba una rápida ducha noté que estaba adolorida. Parece que es un dolor algo molesto, pero nada que no se pueda tolerar. Me sonreí mientras recordaba cada cosa que sucedió anoche.
Luego del baño, me amarré en una toalla y caminé hacia mi habitación encontrándome con lo peor…
Mi… Mi mamá estaba con las sábanas en las manos y estaba petrificada observando la imagen de mis sábanas rosadas con el manchón de sangre.
Me acerqué a ella y ella estaba… Estaba llorando…
J: Mami… (Dije al momento en el que mis mejillas comenzaron a mojarse también) Perdón mami… (Ella me miró y solo, solo pestañeó)
C: Vos… vos y Manu no… No pueden… (Dijo al instante en el que comenzaba a retomar conciencia y me miraba. Soltó las sábanas de sus manos y cayeron al suelo. Y cuando ya no esperaba peor vergüenza, ella levantó una mano y.............

CONTINUARÁ...