*Narra ¿Sebastián?
¡Sí, él!*
¡Baño! Me levanté corriendo
hacia el baño de la casa, no podíamos ir al baño de la habitación porque
estaban preparando todo para terminar el baño que estábamos terminando en la
pieza de Jazmín. Mi pequeña valiente, está mucho mejor, más feliz, mucho más
hermosa y grande. Caminé por el pasillo hacia su habitación y abrí la puerta.
No había nadie, la cama estaba des tendida, el sol ya ingresaba por el ventanal
y ya se en dónde está mi pequeña… Me picaba el brazo y rogué para que no se
despertara mi mujer.
Caminé hacia la puerta de la
habitación de Manuel y ahí estaban, los dos. Ella recostaba su cabeza sobre la
almohada y Manuel se escondía tras su cabello. Aseguro que no estaba muy
contento que digamos, pero ambos se veían tan bien y… Felices que no podía
simplemente tomármelo mal, mi hija es casi una mujer y la adoro tanto como para
no sacar a Manuel de las orejas de la cama como tanto lo deseo. Presioné mis
dientes y sonreí al sentir dos brazos tras mío. Rápidamente cerré la puerta.
C: Mi amor… (Me dio un beso
en el hombro) ¿Qué haces acá? ¿Todo bien con Manuel? (Asentí) ¿Me perdí de
algo? Estas tenso… (¿Por qué mierdas me tiene que conocer tan bien? Me di la
vuelta y rápidamente negué)
S: Nada, nada solo me
equivoqué de puerta, estoy muy dormido…
(Mentí y ella hizo una mueca de no creerme. Sonrió y asintió. Suspiré y ella me
señaló el baño) Si, si ya voy…
C: Voy a hacer el desayuno.
(Aseguró y caminó hacia las escaleras. Suspiré lo bueno es que no vio eso… No
es que desconfíe de ella, pero no quiero saber cómo reaccionaría. Más tranquilo
caminé hacia el baño, tengo que lavarme los dientes y la cara…)
*Narra Carina… Si,
¡Carina!*
Me escondí y en cuento la
puerta sonó volví a subir en silencio. Algo me esconde y creo que ya se lo que
es… Abrí la puerta de la habitación de Manuel y los vi… La expresión de
felicidad en sus rostros era muy pacífica, no… No sentía lo mismo de la otra
vez. Sonreí con ternura y noté como el chico se abrazaba a ella como una
enredadera, me tapé la boca para no reír; Manuel siempre fue muy inquieto.
Ella respiró profundo y
sonrió al sentir su brazo, dio un pequeño beso y abrió los ojos. Me tensé al
notar que ella despertaba y me miraba con sorpresa, luego su expresión se
cambió a miedo.
Los ojos verdosos se
encontraron con los míos y de pronto una expresión de angustia se formó en el
rostro de mi hija. Negué y sonreí. Ella suspiró y yo le guiñé un ojo. Caminé
fuera de la habitación cuando escuché el llanto y caminé a la mía. Son chicos
grandes, yo puedo cuidar de ellos si esto es lo que quieren. Mi deber es cuidar
de su futuro y ya me adelanté.
Yo dije que si se amaban
iban a estar juntos hasta por encima de mí sin importar lo que yo vaya a decir…
Sabía que ellos iban a estar juntos otra vez, eso no se podía evitar.
Mi bebe extendió los ojitos
de par en par y ya sabía lo que sucedía hoy… Sebastián va a llevar a los chicos
a la casa de los Estevanez. Toooodo ese tiempo para algo me va a servir.
Tomé a la pequeña en mis
brazos y bajé hacia la cocina en donde estaba su carrito. La recosté y
rápidamente la tapé, estaba haciendo frío esa mañana, teníamos todo el día
libre y era temprano. Cuando me di cuenta que tenía que hacer el desayuno y
darle de comer a Chelz, se me ocurrió algo muy gracioso. Tomé la frazada y la
acomodé cerca de su boca, haciendo que la mamadera se sostenga con esta misma,
así yo podía hacer el desayuno y la pequeña desayunaba también.
Me reí al ver mi mejor
invento ¿hace cuánto no hacía esto? ¿Diecisiete, dieciocho años? Jazmín ingresó
con shorts y una enorme remera con corazoncitos. Me sonreí para alivianar su expresión
de susto, a veces me arrepiento de lo que ocurrió, ya que ella realmente se
aterra al verme enojada.
C: Por favor, cambia la
cara… (Le pedí y ella asintió. Se acercó a mí con rapidez y me abrazó. Mis
brazos quedaron colgados en el aire de la sorpresa, pero rápidamente dejé todo
para abrazarla)
J: Yo… (Negué)
C: Es cosa de ustedes,
cuento hasta diez y todo está en orden. (Ella asintió con una mueca de desacuerdo)
Es chiste. (Manuel llegó a la cocina con Sebastián)
S: Buen día a las princesas
y a la Reina (Dijo allegándose a mí y robándome un beso. Negué sonriendo y
quedé mirando a Manuel quien muy inquietamente no despegaba la mirada de mí)
M: ¿Todo bien? (Asentí)
C: ¿Dormiste bien? (Asintió.
¡Por supuesto que sí!) Ya me imagino que dormiste perfectamente… (Me di la
vuelta después de haber dado una mirada de complicidad con Jazmín. ¡Ey! Nueve
meses dentro de mí, puedo jugar con él…)
S: ¡Excelente! (Se metió,
reímos)
J: ¡AHH mirá como le puso la
frazada! (Rió tentada, mientras Chelzi tomaba de su mamadera apoyada en las
frazadas. Rieron todos)
S: Ay Carina… (Negó
sonriendo)
C: ¿Qué? (Reí) Una se da
mañas y más cuando está sola. (Aseguré riendo)
M: Mamá, no me digas que
esto también hacías conmigo? (Reí ¡Por supuesto!)
C: Ponele… (Este me miró
seriamente) ¿Qué? A vos te encantaba. (Le dije y este negó sonriendo)
J: Es muy ingenioso. (Rió)
M: Caradura. (Me retó.
Listo, él lo buscó)
C: ¿Qué soñaste Manuel?
(Este me miró con la cara pálida y Jazmín se dio vueltas sonriendo)
M: ¿Yo? (Preguntó
nerviosamente. Asentí)
C: Digo, porque se escuchaba
que hablabas anoche… (Jazmín negó y solo se encaminó a sacar las cosas de la
heladera. Tengo ganas de reír a carcajadas)
M: No, yo… Um… Am… No es
que… Yo solo… (Negué riendo) No me acuerdo.
C: Uno, dos, tres, cuatro…
(Conté suspirando mientras sacaba la pava del fuego y acomodaba las tazas)
M: ¡No todos se acuerdan lo
que sueñan mamá! (Me recordó, algo molesto e incómodo)
C: Diez, once, doce, trece,
catorce, cien, mil… (Sebastián y Jazmín estallaron en risas con la cara de
Manuel)
J: ¡Es broma tonto! (Me reí
al fin)
M: Eso no es justo. (Me
miró)
S: Si hubieses visto tu
cara… (Seguimos riendo)
C: ¿Desayunamos?
(Propuse y todos estuvieron de acuerdo. Claro cualquier cosa con tal de cambiar
de tema ¿No?
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