viernes, 21 de noviembre de 2014

CAPÍTULO 60° (Adaptándose...)

*Narra ¿Sebastián? ¡Sí, él!*
¡Baño! Me levanté corriendo hacia el baño de la casa, no podíamos ir al baño de la habitación porque estaban preparando todo para terminar el baño que estábamos terminando en la pieza de Jazmín. Mi pequeña valiente, está mucho mejor, más feliz, mucho más hermosa y grande. Caminé por el pasillo hacia su habitación y abrí la puerta. No había nadie, la cama estaba des tendida, el sol ya ingresaba por el ventanal y ya se en dónde está mi pequeña… Me picaba el brazo y rogué para que no se despertara mi mujer.
Caminé hacia la puerta de la habitación de Manuel y ahí estaban, los dos. Ella recostaba su cabeza sobre la almohada y Manuel se escondía tras su cabello. Aseguro que no estaba muy contento que digamos, pero ambos se veían tan bien y… Felices que no podía simplemente tomármelo mal, mi hija es casi una mujer y la adoro tanto como para no sacar a Manuel de las orejas de la cama como tanto lo deseo. Presioné mis dientes y sonreí al sentir dos brazos tras mío. Rápidamente cerré la puerta.
C: Mi amor… (Me dio un beso en el hombro) ¿Qué haces acá? ¿Todo bien con Manuel? (Asentí) ¿Me perdí de algo? Estas tenso… (¿Por qué mierdas me tiene que conocer tan bien? Me di la vuelta y rápidamente negué)
S: Nada, nada solo me equivoqué de puerta,  estoy muy dormido… (Mentí y ella hizo una mueca de no creerme. Sonrió y asintió. Suspiré y ella me señaló el baño) Si, si ya voy…
C: Voy a hacer el desayuno. (Aseguró y caminó hacia las escaleras. Suspiré lo bueno es que no vio eso… No es que desconfíe de ella, pero no quiero saber cómo reaccionaría. Más tranquilo caminé hacia el baño, tengo que lavarme los dientes y la cara…)
*Narra Carina… Si, ¡Carina!*
Me escondí y en cuento la puerta sonó volví a subir en silencio. Algo me esconde y creo que ya se lo que es… Abrí la puerta de la habitación de Manuel y los vi… La expresión de felicidad en sus rostros era muy pacífica, no… No sentía lo mismo de la otra vez. Sonreí con ternura y noté como el chico se abrazaba a ella como una enredadera, me tapé la boca para no reír; Manuel siempre fue muy inquieto.
Ella respiró profundo y sonrió al sentir su brazo, dio un pequeño beso y abrió los ojos. Me tensé al notar que ella despertaba y me miraba con sorpresa, luego su expresión se cambió a miedo.
Los ojos verdosos se encontraron con los míos y de pronto una expresión de angustia se formó en el rostro de mi hija. Negué y sonreí. Ella suspiró y yo le guiñé un ojo. Caminé fuera de la habitación cuando escuché el llanto y caminé a la mía. Son chicos grandes, yo puedo cuidar de ellos si esto es lo que quieren. Mi deber es cuidar de su futuro y ya me adelanté.
Yo dije que si se amaban iban a estar juntos hasta por encima de mí sin importar lo que yo vaya a decir… Sabía que ellos iban a estar juntos otra vez, eso no se podía evitar.
Mi bebe extendió los ojitos de par en par y ya sabía lo que sucedía hoy… Sebastián va a llevar a los chicos a la casa de los Estevanez. Toooodo ese tiempo para algo me va a servir.
Tomé a la pequeña en mis brazos y bajé hacia la cocina en donde estaba su carrito. La recosté y rápidamente la tapé, estaba haciendo frío esa mañana, teníamos todo el día libre y era temprano. Cuando me di cuenta que tenía que hacer el desayuno y darle de comer a Chelz, se me ocurrió algo muy gracioso. Tomé la frazada y la acomodé cerca de su boca, haciendo que la mamadera se sostenga con esta misma, así yo podía hacer el desayuno y la pequeña desayunaba también.
Me reí al ver mi mejor invento ¿hace cuánto no hacía esto? ¿Diecisiete, dieciocho años? Jazmín ingresó con shorts y una enorme remera con corazoncitos. Me sonreí para alivianar su expresión de susto, a veces me arrepiento de lo que ocurrió, ya que ella realmente se aterra al verme enojada.
C: Por favor, cambia la cara… (Le pedí y ella asintió. Se acercó a mí con rapidez y me abrazó. Mis brazos quedaron colgados en el aire de la sorpresa, pero rápidamente dejé todo para abrazarla)
J: Yo… (Negué)
C: Es cosa de ustedes, cuento hasta diez y todo está en orden. (Ella asintió con una mueca de desacuerdo) Es chiste. (Manuel llegó a la cocina con Sebastián)
S: Buen día a las princesas y a la Reina (Dijo allegándose a mí y robándome un beso. Negué sonriendo y quedé mirando a Manuel quien muy inquietamente no despegaba la mirada de mí)
M: ¿Todo bien? (Asentí)
C: ¿Dormiste bien? (Asintió. ¡Por supuesto que sí!) Ya me imagino que dormiste perfectamente… (Me di la vuelta después de haber dado una mirada de complicidad con Jazmín. ¡Ey! Nueve meses dentro de mí, puedo jugar con él…)
S: ¡Excelente! (Se metió, reímos)
J: ¡AHH mirá como le puso la frazada! (Rió tentada, mientras Chelzi tomaba de su mamadera apoyada en las frazadas. Rieron todos)
S: Ay Carina… (Negó sonriendo)
C: ¿Qué? (Reí) Una se da mañas y más cuando está sola. (Aseguré riendo)
M: Mamá, no me digas que esto también hacías conmigo? (Reí ¡Por supuesto!)
C: Ponele… (Este me miró seriamente) ¿Qué? A vos te encantaba. (Le dije y este negó sonriendo)
J: Es muy ingenioso. (Rió)
M: Caradura. (Me retó. Listo, él lo buscó)
C: ¿Qué soñaste Manuel? (Este me miró con la cara pálida y Jazmín se dio vueltas sonriendo)
M: ¿Yo? (Preguntó nerviosamente. Asentí)
C: Digo, porque se escuchaba que hablabas anoche… (Jazmín negó y solo se encaminó a sacar las cosas de la heladera. Tengo ganas de reír a carcajadas)
M: No, yo… Um… Am… No es que… Yo solo… (Negué riendo) No me acuerdo.
C: Uno, dos, tres, cuatro… (Conté suspirando mientras sacaba la pava del fuego y acomodaba las tazas)
M: ¡No todos se acuerdan lo que sueñan mamá! (Me recordó, algo molesto e incómodo)
C: Diez, once, doce, trece, catorce, cien, mil… (Sebastián y Jazmín estallaron en risas con la cara de Manuel)
J: ¡Es broma tonto! (Me reí al fin)
M: Eso no es justo. (Me miró)
S: Si hubieses visto tu cara… (Seguimos riendo)
C: ¿Desayunamos? (Propuse y todos estuvieron de acuerdo. Claro cualquier cosa con tal de cambiar de tema ¿No?

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