martes, 19 de agosto de 2014

Capitulo 59° (Te Amo Tontito/a)

Lo necesito cerca… Lo extraño…
Observé mis ojeras, hace mucho que no duermo pensando en él… Sonreí. Ya sé lo que voy a  hacer. Tomé mi camisón de tiritas, el rosadito. 



Posé la prenda sobre la cama y comencé a desnudarme, era algo pasadito de la raya, pero es mi novio y planeamos casarnos en un futuro, ya no es nada de otro mundo. Me conoce mejor que yo.
Me saqué la camiseta, el short y me acerqué al espejo. Me solté el cabello y se abrió como una nube alrededor de mis hombros hasta unos centímetros arriba de la cintura, realmente estaba largo mi cabello. Lo lancé a un costado y me puse el camisón solo sobre mis braguitas blancas, olvidándome de mi sujetador, ya que mis senos eran bastantes formados rellenando el escote. Mi cuerpo cambió bastante durante este tiempo, varias cosas cambiaron en mí. Entre eso, mi cuerpo.
Mis mejillas se enrojecieron y un calor interno me recorrió el cuello y las orejas, solo pensarlo hacía que mi invierno desapareciera, la adrenalina de lo que estaba por hacer también ayudaba. Esto estaba algo raro, pero yo necesito a mi novio y eso es más importante que cualquier cosa…
Tomé la caja de color madera que estaba al lado del armario junto al placard y la abrí. Los zapatos altos y rosaditos eran bonitos, esos los estaba guardando para mi fiesta. 



Mi abuela dijo que este par, mi madre los había usado la última vez que la había visto. Mi madre era… Una mujer con una imagen muy femenina. Ella siempre estaba lista para una reunión o un encuentro, ella era… Organizadora de eventos. Mi madre era una mujer hermosa, saqué sus ojos.
Una lágrima me recorrió la mejilla y sonreí recordándola, voy a usarlos, quizá pueda… Ni yo sé que quiero de esto, pero lo que si tengo muy en cuenta es que amo a mi novio y quiero reconquistarlo.
Caminé hacia la puerta y salí por ella. Caminé el largo pasillo pasando el baño y la habitación de mamá hacia la de Manuel que estaba enfrente de esta. Tomé el picaporte y lo giré en silencio para entrar sigilosamente. Cuando entré, la habitación estaba obscura y Manuel estaba de espaldas mirando hacia la pared. No llevaba remera, podía ver su pálida piel desde acá.
Me acerqué a la cama y moví las frazadas con lentitud. Suavemente me metí abrazándolo por la espalda, posé un suave beso en su hombro y escuché como murmuraba en sueños tal cual como mamá lo hace cuando está preocupada, o triste… 
M: No te vayas… Jazmín… No te vayas mi amor…
Se acomodó y sentí como las lágrimas me pinchaban en los ojos. Lo presioné más a mí y sentí como suspiraba fuerte retomando conciencia despertándose. Se dio vuelta al sentirme a su lado y esos hermosos y raros ojos miraron hacia mis verdosos ojos. Su mirada seria me analizaba mientras un líquido espeso se removía entre sus ojos.
M: Hola… (Susurró dándome un pequeño beso)
J: Hola. (Mis ojos se cargaron una vez más) Tenía frío, te extrañaba mucho… (Llorisqueé y él me abrazó con fuerza)
M: No, no mi amor no llores… (Negué y me alejé para poder mirarlo a los ojos)
J: No quiero que nos alejemos otra vez. Por favor… (Le supliqué)
M: No nos vamos a alejar más mi amor. (Me aseguró presionando mis labios con los suyos, saboreó mi labio superior y suspiré. Ese reconocido calorcito subió desde mi vientre a mi estómago, luego llegó a mi pecho y finalizó entre mi cuello y mis orejas, necesitaba esto. Lo necesito)
J: Te necesito Manu… (Murmuré)
M: Me tenes mi amor. Siempre. (Suspiré con frustración)
J: Pero te necesito con deseo Manu… (Abrí mis ojos y volvimos a conectarlos) Te necesito… (Su expresión era de confusión. Frunció el entrecejo y negó)
M: Yo no te quiero obligar a hacer nada, yo no… (Lo callé con otro beso para seguir diciéndole)
J: Yo te necesito mi amor… Yo. (Suspiré en su boca y él jadeó pasando una mano por mi muslo derecho, acaricié su espalda)
M: No llevas un short… ¿Vos me queres matar no? (Preguntó sonriéndose. Luego de pasar los dedos por la tira de mi camisón y sintió que nada sólido cubría mis senos. Levantó la frazada y me observó) No llevas ropa puesta, casi… (Murmuró con la voz ronca, negué con temperatura dando un beso sobre su corazón)
J: No. (Murmuré. Se sonrió y se levantó de la cama ayudándome a hacerlo. Vio mis zapatos y sonrió al ver que le ganaba cuatro o cinco centímetros. Suspiró con fuerza y recorrió mi pierna con una mano, bajó quedando acuclillado cerca del suelo y delineó el borde del zapato derecho para mirarme desde abajo)
M: Prométeme que jamás vas a usarlos en público… Por favor. (Rió y se levantó. Tomó mi pierna derecha con fuerza a la altura del muslo haciendo que yo la levantara y la enredara en la cintura, quedé parada en una pierna y él sacó mi zapato con su mano, con la otra me sostenía la cintura. Nuestros ojos jamás se desconectaban, todo en silencio, todo con lentitud, pura y tortuosa lentitud. Negué y este levantó las cejas)
J: No puedo, los iba a usar para mis quinces. ¿Puedo? (Murmuré, este sonrió para hacer igual con mi otra pierna y tomando mis zapatos en sus  manos los observó, luego me miró)
M: Pensé que no querías una fiesta…
J: Mamá quiere que la haga (Iba a hablar e interrumpí) Yo también la quiero.
M: Me lo imaginé… (Asintió)
J: ¿Qué chica no quiere brillar? Siendo la hija de mamá, todos querrán concurrir, va a ser una gran y costosa fiesta... Esto último no me gusta de esto... (Aseguré, me parece un desperdicio de plata, solo mi vestido costaba quince mil pesos, la tía Anabel aseguró comprarlo, mamá se negó, pero ella así lo quiso, ella es madrina de Manuel y… ¿Mía? Ella dice querer serlo, pero luego está la tía Sol…)
M: ¿La plata? (Sonrió negando cuando asentí) Sabes que acá hay demás… (Apretó mi cintura y me señaló la cama, asentí y me acostó bajo suyo)
J: ¿Te molestaría dejarme usarlos…? Es que… Eran de mi madre. (Aseguré con el rubor tiñendo mis mejillas. Negó)
M: Entonces podes hacer lo que quieras.
(Sonrió. Con lo celoso que es Manuel, esto es un gran avance, no me dejó usar tacos nunca y es más me obligaba a usar converse y vans todo el tiempo, tiene suerte de que las adore. Me sonreí ampliamente con felicidad y me subí encima de él juntando nuestros cuerpos amarrando mis piernas en su cintura. Presioné mi sexo junto a su excitación y suspiró con fuerza)
M: Por dios… Decime que no estoy soñando, va a ser muy cruel despertarme… (Me reí)
J: No es un sueño. Te deseo mi amor, Manu quiero que lo hagas, hoy, ahora… (Le aseguré) Te amo.
M: Ay Jazmín… Mi amor… (Jadeó mientras se lanzaba aprisionando mis labios) Yo también te amo hermosa, mucho.
Sus labios acariciaban mis labios, mientras me allegaba a sus pantalones y se los sacaba. Él se salió de ellos y tiró de mi camisón. Estiré mis brazos y solo una prenda cubría mi cuerpo. Se sonrió cuando me sonrojé mirando a su ombligo. Acarició mi mejilla buscando mi mirada y me besó. Jadeé en nuestro beso y me miró a los ojos.
M: Nunca vamos a volver a separarnos tanto tiempo ¿Entendiste? ¡Nunca! (Asentí)
J: Nunca… (Murmuré) Te amo… (Una lágrima rodó por mi mejilla y este sonrió)
M: Yo también te amo hermosa…
Esa noche me volvió a llenar con su amor. Me completó, como su novia y como mujer…
Yo era una mujer a partir de ese momento. Me sentía más grande de lo que era. No sé, pero últimamente estaba bastante perdida con eso de la madurez avanzada. O eso dijo mi doctora. Si, mamá me sugirió ir a un psicólogo, por todo lo que tuve que “padecer” según sus palabras.
Cuando yacíamos juntos en su cama, yo encima de él escuchando su corazón latir con fuerza bajo mi oído, tratando de recomponer la respiración. Lo miro a los ojos.
J: Gracias. (Me sonrió y el niega)
M: ¿Por qué darme gracias? (Me miró)
J: Porque sos un chico increíble, porque confiaste en mí, porque me amas… Por eso, sos… Tan importante en mi vida, vos me llenas el alma mi amor… (Se sonrió con felicidad)
M: ¿Estas segura de que no queres que tengamos un hijo? (Extendí mis ojos a su repentina pregunta y noté que era una broma)
J: No seas tonto… (Se rió)
M: Es que, si tenemos un hijo voy a estar seguro de que no vayas a dejarme y jamás nos vamos a poder separar. (Volvió a reír. Le preocupa que lo deje, no pienso hacerlo…)
J: No voy a dejarte Manuel… Yo te amo, no podría ni aunque quisiera. (Aseguré)
M: Nadie puede asegurarme eso, pensé que ya no querías estar conmigo. (Confesó con el entrecejo fruncido. Negué y besé sus labios)
J: Yo te lo aseguro. Sin vos me siento vacía… No pienses en eso. (Le pedí. Asintió besando mi frente y volvimos a acomodarnos juntos. Me sonreí y este me miró)
M: ¿Qué pasa?
J: Manu vos… (Me reí con gracia) ¿Hablas dormido? (Lo mire y enrojeció mirando a un costado)
M: ¿Cómo lo sabes…? (Murmuró)
J: Cuando llegué hablabas solo… (Fruncí el ceño recordando porque y él asintió)
M: Si… (Dijo mirando hacia un costado, estaba avergonzado)
J: No podes negármelo. Asique, además de ser sonámbulo, hablas… (Me reí y el me miró alzando una ceja)
M: ¿Te reís de mí? (Se quejó y asentí) ¿Cómo mierdas sabes que soy sonámbulo…? (Se quejó, pero estaba reprimiendo una sonrisa)
J: Apareces en mi pieza varias veces y cuando despertas miras mi habitación como si fuese un manicomio hasta que lo reconoces. ¡No soy idiota! Además, mamá me contó que cuando eras chico amanecías en el piso, o en el baño. (Reí con gracia. Me mordió un cachete) Auu… (Me quejé riendo)
M: No te rías de mi tontita. (Rió junto conmigo y nos besamos) Te amo.
J: Yo te amo tontito. (Sonreí y me recosté junto a él)

CONTINUARÁ...

No hay comentarios:

Publicar un comentario