Lo necesito cerca… Lo
extraño…
Observé mis ojeras, hace
mucho que no duermo pensando en él… Sonreí. Ya sé lo que voy a hacer. Tomé mi camisón de tiritas, el
rosadito.
Posé la prenda sobre la cama y comencé a desnudarme, era algo pasadito de
la raya, pero es mi novio y planeamos casarnos en un futuro, ya no es nada de
otro mundo. Me conoce mejor que yo.
Me saqué la camiseta, el
short y me acerqué al espejo. Me solté el cabello y se abrió como una nube
alrededor de mis hombros hasta unos centímetros arriba de la cintura, realmente
estaba largo mi cabello. Lo lancé a un costado y me puse el camisón solo sobre
mis braguitas blancas, olvidándome de mi sujetador, ya que mis senos eran
bastantes formados rellenando el escote. Mi cuerpo cambió bastante durante este
tiempo, varias cosas cambiaron en mí. Entre eso, mi cuerpo.
Mis mejillas se enrojecieron
y un calor interno me recorrió el cuello y las orejas, solo pensarlo hacía que
mi invierno desapareciera, la adrenalina de lo que estaba por hacer también
ayudaba. Esto estaba algo raro, pero yo necesito a mi novio y eso es más
importante que cualquier cosa…
Tomé la caja de color madera
que estaba al lado del armario junto al placard y la abrí. Los zapatos altos y
rosaditos eran bonitos, esos los estaba guardando para mi fiesta.
Mi abuela
dijo que este par, mi madre los había usado la última vez que la había visto.
Mi madre era… Una mujer con una imagen muy femenina. Ella siempre estaba lista
para una reunión o un encuentro, ella era… Organizadora de eventos. Mi madre
era una mujer hermosa, saqué sus ojos.
Una lágrima me recorrió la
mejilla y sonreí recordándola, voy a usarlos, quizá pueda… Ni yo sé que quiero
de esto, pero lo que si tengo muy en cuenta es que amo a mi novio y quiero
reconquistarlo.
Caminé hacia la puerta y
salí por ella. Caminé el largo pasillo pasando el baño y la habitación de mamá
hacia la de Manuel que estaba enfrente de esta. Tomé el picaporte y lo giré en
silencio para entrar sigilosamente. Cuando entré, la habitación estaba obscura
y Manuel estaba de espaldas mirando hacia la pared. No llevaba remera, podía
ver su pálida piel desde acá.
Me acerqué a la cama y moví
las frazadas con lentitud. Suavemente me metí abrazándolo por la espalda, posé
un suave beso en su hombro y escuché como murmuraba en sueños tal cual como
mamá lo hace cuando está preocupada, o triste…
M: No te vayas… Jazmín… No te vayas mi amor…
Se acomodó y sentí como las
lágrimas me pinchaban en los ojos. Lo presioné más a mí y sentí como suspiraba
fuerte retomando conciencia despertándose. Se dio vuelta al sentirme a su lado
y esos hermosos y raros ojos miraron hacia mis verdosos ojos. Su mirada seria
me analizaba mientras un líquido espeso se removía entre sus ojos.
M: Hola… (Susurró dándome un
pequeño beso)
J: Hola. (Mis ojos se
cargaron una vez más) Tenía frío, te extrañaba mucho… (Llorisqueé y él me
abrazó con fuerza)
M: No, no mi amor no llores…
(Negué y me alejé para poder mirarlo a los ojos)
J: No quiero que nos
alejemos otra vez. Por favor… (Le supliqué)
M: No nos vamos a alejar más
mi amor. (Me aseguró presionando mis labios con los suyos, saboreó mi labio
superior y suspiré. Ese reconocido calorcito subió desde mi vientre a mi
estómago, luego llegó a mi pecho y finalizó entre mi cuello y mis orejas,
necesitaba esto. Lo necesito)
J: Te necesito Manu…
(Murmuré)
M: Me tenes mi amor.
Siempre. (Suspiré con frustración)
J: Pero te necesito con
deseo Manu… (Abrí mis ojos y volvimos a conectarlos) Te necesito… (Su expresión
era de confusión. Frunció el entrecejo y negó)
M: Yo no te quiero obligar a
hacer nada, yo no… (Lo callé con otro beso para seguir diciéndole)
J: Yo te necesito mi amor…
Yo. (Suspiré en su boca y él jadeó pasando una mano por mi muslo derecho,
acaricié su espalda)
M: No llevas un short… ¿Vos
me queres matar no? (Preguntó sonriéndose. Luego de pasar los dedos por la tira
de mi camisón y sintió que nada sólido cubría mis senos. Levantó la frazada y
me observó) No llevas ropa puesta, casi… (Murmuró con la voz ronca, negué con
temperatura dando un beso sobre su corazón)
J: No. (Murmuré. Se sonrió y
se levantó de la cama ayudándome a hacerlo. Vio mis zapatos y sonrió al ver que
le ganaba cuatro o cinco centímetros. Suspiró con fuerza y recorrió mi pierna
con una mano, bajó quedando acuclillado cerca del suelo y delineó el borde del
zapato derecho para mirarme desde abajo)
M: Prométeme que jamás vas a
usarlos en público… Por favor. (Rió y se levantó. Tomó mi pierna derecha con
fuerza a la altura del muslo haciendo que yo la levantara y la enredara en la
cintura, quedé parada en una pierna y él sacó mi zapato con su mano, con la
otra me sostenía la cintura. Nuestros ojos jamás se desconectaban, todo en silencio,
todo con lentitud, pura y tortuosa lentitud. Negué y este levantó las cejas)
J: No puedo, los iba a usar
para mis quinces. ¿Puedo? (Murmuré, este sonrió para hacer igual con mi otra
pierna y tomando mis zapatos en sus
manos los observó, luego me miró)
M: Pensé que no querías una
fiesta…
J: Mamá quiere que la haga
(Iba a hablar e interrumpí) Yo también la quiero.
M: Me lo imaginé… (Asintió)
J: ¿Qué chica no quiere
brillar? Siendo la hija de mamá, todos querrán concurrir, va a ser una gran y
costosa fiesta... Esto último no me gusta de esto... (Aseguré, me parece un
desperdicio de plata, solo mi vestido costaba quince mil pesos, la tía Anabel
aseguró comprarlo, mamá se negó, pero ella así lo quiso, ella es madrina de
Manuel y… ¿Mía? Ella dice querer serlo, pero luego está la tía Sol…)
M: ¿La plata? (Sonrió negando
cuando asentí) Sabes que acá hay demás… (Apretó mi cintura y me señaló la cama,
asentí y me acostó bajo suyo)
J: ¿Te molestaría dejarme
usarlos…? Es que… Eran de mi madre. (Aseguré con el rubor tiñendo mis mejillas.
Negó)
M: Entonces podes hacer lo
que quieras.
(Sonrió. Con lo celoso que
es Manuel, esto es un gran avance, no me dejó usar tacos nunca y es más me
obligaba a usar converse y vans todo el tiempo, tiene suerte de que las adore.
Me sonreí ampliamente con felicidad y me subí encima de él juntando nuestros
cuerpos amarrando mis piernas en su cintura. Presioné mi sexo junto a su
excitación y suspiró con fuerza)
M: Por dios… Decime que no
estoy soñando, va a ser muy cruel despertarme… (Me reí)
J: No es un sueño. Te deseo
mi amor, Manu quiero que lo hagas, hoy, ahora… (Le aseguré) Te amo.
M: Ay Jazmín… Mi amor…
(Jadeó mientras se lanzaba aprisionando mis labios) Yo también te amo hermosa,
mucho.
Sus labios acariciaban mis
labios, mientras me allegaba a sus pantalones y se los sacaba. Él se salió de
ellos y tiró de mi camisón. Estiré mis brazos y solo una prenda cubría mi cuerpo.
Se sonrió cuando me sonrojé mirando a su ombligo. Acarició mi mejilla buscando
mi mirada y me besó. Jadeé en nuestro beso y me miró a los ojos.
M: Nunca vamos a volver a
separarnos tanto tiempo ¿Entendiste? ¡Nunca! (Asentí)
J: Nunca… (Murmuré) Te amo…
(Una lágrima rodó por mi mejilla y este sonrió)
M: Yo también te amo
hermosa…
Esa noche me volvió a llenar
con su amor. Me completó, como su novia y como mujer…
Yo era una mujer a partir de
ese momento. Me sentía más grande de lo que era. No sé, pero últimamente estaba
bastante perdida con eso de la madurez avanzada. O eso dijo mi doctora. Si,
mamá me sugirió ir a un psicólogo, por todo lo que tuve que “padecer” según sus
palabras.
Cuando yacíamos juntos en su
cama, yo encima de él escuchando su corazón latir con fuerza bajo mi oído,
tratando de recomponer la respiración. Lo miro a los ojos.
J: Gracias. (Me sonrió y el
niega)
M: ¿Por qué darme gracias?
(Me miró)
J: Porque sos un chico
increíble, porque confiaste en mí, porque me amas… Por eso, sos… Tan importante
en mi vida, vos me llenas el alma mi amor… (Se sonrió con felicidad)
M: ¿Estas segura de que no
queres que tengamos un hijo? (Extendí mis ojos a su repentina pregunta y noté
que era una broma)
J: No seas tonto… (Se rió)
M: Es que, si tenemos un
hijo voy a estar seguro de que no vayas a dejarme y jamás nos vamos a poder
separar. (Volvió a reír. Le preocupa que lo deje, no pienso hacerlo…)
J: No voy a dejarte Manuel…
Yo te amo, no podría ni aunque quisiera. (Aseguré)
M: Nadie puede asegurarme
eso, pensé que ya no querías estar conmigo. (Confesó con el entrecejo fruncido.
Negué y besé sus labios)
J: Yo te lo aseguro. Sin vos
me siento vacía… No pienses en eso. (Le pedí. Asintió besando mi frente y
volvimos a acomodarnos juntos. Me sonreí y este me miró)
M: ¿Qué pasa?
J: Manu vos… (Me reí con
gracia) ¿Hablas dormido? (Lo mire y enrojeció mirando a un costado)
M: ¿Cómo lo sabes…?
(Murmuró)
J: Cuando llegué hablabas
solo… (Fruncí el ceño recordando porque y él asintió)
M: Si… (Dijo mirando hacia
un costado, estaba avergonzado)
J: No podes negármelo.
Asique, además de ser sonámbulo, hablas… (Me reí y el me miró alzando una ceja)
M: ¿Te reís de mí? (Se quejó
y asentí) ¿Cómo mierdas sabes que soy sonámbulo…? (Se quejó, pero estaba
reprimiendo una sonrisa)
J: Apareces en mi pieza
varias veces y cuando despertas miras mi habitación como si fuese un manicomio
hasta que lo reconoces. ¡No soy idiota! Además, mamá me contó que cuando eras
chico amanecías en el piso, o en el baño. (Reí con gracia. Me mordió un
cachete) Auu… (Me quejé riendo)
M: No te rías de mi tontita.
(Rió junto conmigo y nos besamos) Te amo.
J: Yo te amo tontito.
(Sonreí y me recosté junto a él)CONTINUARÁ...


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