sábado, 22 de noviembre de 2014

Capítulo 63° (Sr. y Sra. Estevanez)

S: ¿Así? (Asintió) Respóndame Sra. Estevanez así se lo que hago…
C: Mas… (Tragó saliva) Más rápido. (Me pidió y mi dedo índice se hizo paso entre la tela) ¡Dios sí! (Se estiró apoyándose en el sillón, su cabeza quedaba colgando. Su garganta estaba tan expuesta. Moví mi dedo más rápido, ahora sobre la tela y ella gritó) ¡Ah! (Estiró los pies. Ahora ya está. Acaricié ese bonito trasero haciendo que se levantara, tiré de la tela y bajé esa linda braga)
S: Ahora si… (Estiré una tirita del porta liga)
C: ¿Y las medias? (Se quejó)
S: ¿Te molestan? Porque a mí me encantan… (Negó) ¿No? (Pregunté mientras mi dedo no se quedaba quieto)
C: Mmno… (Se quejó, los músculos de su cara se contraían con mi trato a su debilidad)
S: ¿Sigo Sra. Estevanez? (Ella asintió) No pensaba parar…
Ella meció su cabeza y noté que estaba mordiendo su lengua. Pasé el mismo dedo por esa lengua entre los dientes. Carina soltó la lengua y tomó mi dedo en sus manos para darle un pequeño beso.
Tomé sus rodillas y las alejé. Su mirada se posaba entre mi mirada a su sexo y ella. Su respiración era cada vez más rápida. Asintió y me acerqué a su sexo. Ella pasó las manos por mis hombros desnudos y no esperé a acariciarla con mi lengua. Ella ahogó un grito cerrando los labios.
C: Mmmm… (Presionó mi cabeza con sus dedos enterrados en mi cabello e hice circulitos molestando en su sexo) ¡Por favor! (Gritó en busca de la liberación)
S: Vamos querida, vamos… (La ayudé y ella se movía contra mí. Ella es brillante, muy dulce y deliciosa...)
C: Si, mas, más rápido. (Su voz se cortó) Sebastián… (Llorisqueó. Aceleré mis movimientos y ella se quedó quieta, lo bien que sabe…) Por dios… (Suspiró con fuerza llegando a su primer orgasmo de la noche, dejándose caer casi muerta sobre el sillón)
S: Que bien… (Me paré pasando la lengua los alrededores de mi boca, ella negó con asco) No me hagas esas caras, tendrías que probarte. (Asintió)
C: Ya lo hice, no me gusta. (Negó. Se paró luego de un suspiro largo y se colgó en mi cintura. Acuné su trasero y caminé con ella en mis brazos) Vamos por más.
S: ¿Hijos? (Ella negó)
C: Sexo. (La miré con una sonrisa) Si queres más hijos podemos esperar unos meses… ¿Puede ser? Paz… (Me pidió apoyando su cabeza en mi hombro exhausta)
S: Como desee Sra. Estevanez, pero no me diga que está cansada porque necesito más, ¡Mucho más! (Me miró sorprendida con esa sonrisa perfecta)
C: ¿Mucho más? (Asentí sin dudas e ingresamos a la habitación) Tengo mucho más… (Me dedicó una mirada increíble, pasé una mano sobre el lindo sujetador armado que alzaba esos senos, um…Quiero saborearlos. Suspiró con fuerza)
S: ¿Puedo ver a que sabe? (Me miró con una sonrisa)
C: A leche condensada. (Se sonrió de costado y me sonreí con ella)
S: ¿Puedo ver por mí mismo y sacar mis conclusiones? (Estiró los labios y respondió)
C: Esa es una pregunta muy inteligente. (Me aseguró asintiendo)
S: ¿Eso significa…? (Ella hizo mueca de no saber)
C: Me da impresión. (Aseguró) Hacelo rápido… Necesito otra cosa. (Me impuso y asentí)
S: Mandona.
C: Irritante. (La miré con una sonrisa dolida y ella carcajeó) Vamos Estevanez se hace tarde… (¿Para qué? Ella negó, ah es chiste) Mira que me enfrío…
S: Te vuelvo a calentar. (Rodee sus senos con mis manos y ella respiró profundo) ¿Esto te gusta? (Le pregunté cuando pasaba el dedo índice por la piel descubierta de su escote. Ella asintió y cerró los ojos) ¿Prefieres no ver? (Ella negó y estuve de acuerdo) Entonces sentí, sentí cuanto te adoro, cuanto te deseo, cuanto me gustas… Cuanto te amo. (Me incliné besando sobre su corazón) Mataría y moriría por usted Sra. Estevanez (Ella suspiró con una sonrisa)
C: Espero que no tenga que utilizar ninguno Sr. Loquito. (Se sonrió jugando conmigo)
S: Sos tan hermosa y especial, una mujer excelente en todo aspecto… (Le recordé y ella negó)
C: No soy perfecta…
S: Perfectamente imperfecta, ideal sos… (Ella volvió a sonreír)
C: No me digas esas cosas. Porque voy a agrandarme… (Besé su pecho, su garganta, su cuello) Ah… (Suspiró)
S: Podes agrandarte cuanto quieras… (Le ofrecí y ella Inhaló hinchando su pecho, cuando bajaba presioné una copa del sujetador y quedó expuesta frente a mí. Mi esposa respiró pasando la mano sobre mi mejilla y me froté contra ella)
C: Estas siendo muy dulce, no me salgas con que estas enfermo terminalmente o algo así, realmente esto es muy raro… (La miré con sorpresa y sonreí con fuerza)
S: ¿Qué mierdas? No estoy enfermo. Sabes que soy eterno rubia ¿Qué mierda decís? (Reí)
C: Me asustas… (Me dijo sinceramente) ¿Qué estás haciendo? (Me preguntó)
S: El amor, eso estoy haciendo, con vos… (Le recordé y ella asintió)
C: Casi nueve meses, creí que para estas instancias ya habríamos terminado. (Sinceramente, no es así.) ¿No recordas? “Ya fue suficiente Carina, necesitamos duro y de una vez” Esas palabras son tuyas, de hace veinte minutos… (Me recordó)
S: Soy un animal… (¿Eso dije?)
C: No… (Suspiró) Sos increíble. A mí también me gusta rápido y duro amor… (Negué)
S: ¿Es así siempre? (Asintió. Soy un animal, negué) Entonces vamos a ir lento esta vez mi amor… (Ella negó)
C: Esta vez yo lo quiero rápido y duro. (Negué)
S: Sra. Estevanez, esas palabras no pegan con usted… (Se sonrió mirándome)
C: Me importa tres carajos Sr. Estevanez. (Me aseguró desafiante) Sino me voy… (Se levantó)
S: No, no quedate conmigo…
Le pedí y ella sonrió tirándose encima de mí, nos besamos siendo nada más que fuego, un beso duro con lenguas sobresalientes y labios presionados por dientes.
Abracé su espalda pasando mis manos por el borde de su sujetador y lo desabroché, ella suspiró y tomó mi mejilla, la beso con suaves besos con amor, claros y suaves como nubes. Respiré profundo y ella pasó su boca por mi garganta, tomé su labio superior con mis dientes deteniendo mi lengua en su boca, trazando cada espacio de esos dos labios, acariciando su suave piel similar a la seda. 
C: Te amo, te amo demasiado. (Me aseguró sollozando)
S: No llores, o me contagio… (Sonrió dejando caer varias lágrimas)
C: Tarde. (Me besó)
S: Te amo mucho mi amor. (Le aseguré. Acaricié mi pierna con la suya) Te amo eternamente.
C: Eternamente… (Probó la palabra nueva) Eternamente, te amo eternamente… (Suspiró con ambos ojos cerrados)
*Narra Carina*
El tiempo no corría, pero nosotros nos vamos a amar eternamente. Sonreí cerrando los ojos.
C: Eternamente (Es una hermosa palabra) Eternamente, te amo eternamente…
Aseguré con sinceridad mientras tomaba respiración profunda y me preparaba para que mi esposo me amara duro, pero con tiempo…
S: Tenes una piel tan hermosa y suave… (Me avisó pasando una mano sobre mi hombro, su pierna derecha enredada con la mía. Reí y apoyé mi cabeza sobre su hombro) ¿Te reís? (Estiró mi cabeza y abrí los ojos, encontrándome son los suyos expectantes)
C: Que… No sé, tengo ganas de reírme. (Reí con más fuerza y este rió conmigo)
S: Sos hermosa. (Rió y abrazándome pegando su cuerpo con el mío, nuestros cuerpos pegados, sentados uno frente al otro.
Plante un beso sobre su hombro y este bajó con sus besos sobre mi pecho, jamás me habían besado los senos al poco tiempo de haber tenido a mi hijo. Pablo Arce estaba bastante enojado conmigo en esos momentos. No tuve otra situación igual, sus labios estaban cada vez más cerca, ¿Y si no lo tolero? No quiero tener que alejarlo. Respiré profundo y él acarició mi pezón.
C: Ah…
Suspiré finito y suave, es tolerante. Introdujo mi seno en su boca y… Y miré las estrellas.
S: Sabe increíble realmente. (Aseguró) Claro, ¿cómo los chicos van a querer separarse de esto? ¡Si tiene un gusto riquísimo! (Me reí fuertemente y él se pegó más a mí) Tu piel se siente tan sensible, tengo miedo de lastimarte. (Me confesó)
C: No me rompo… (Le informé, este asintió)
S: Pero si te lastimas. Yo te quiero perfecta. (Me avisó acariciando el otro pezón)
C: Mmm… (Me quejé arqueando la espalda y tirando mi cabeza hacia atrás)
S: Que rico… Suave… (Rió) No quiero acostumbrarme a esto… (Volvió a confesar, reí)
C: Ay Sebastián… (Me reí, meciendo mi cabeza)
S: ¿Qué? ¡Es cierto! (Presionó mi espalda y me apretó contra él una vez más. Gemí, él igual y suspiró junto a mi boca, como si fuese un secreto de ambos) Sos increíble, sos como un sueño cumplido. Mi reina. (Me sonreí, me siento sensible aún o él dice cosas muy hermosas hoy…)
C: Vos sos mi sueño cumplido. (Sonreí) Hasta el fin del mundo querido… (Le pedí) Oh sino al infinito y más allá, ambos nos pertenecen solo a vos y a mí. (Me negó) ¿Qué?
S: Eso es de Marcoria y Rolena mujer, puros cuentos, lo nuestro es la realidad. Lo nuestro es Al centro de la tierra, en donde nadie va, a donde nunca nadie llegó, a donde nadie nos va a ir a buscar… ¿Te llevo al centro de la tierra? (Me miró y sonreí)
C: Esos inventos… (Me reí, este negó)
S: No soy guionista… (Aseguró en su defensa, levantando sus manos)
C: Lo sé, pero me encanta eso del centro de la tierra. (Negué) Mejor quedémonos acá… (Le pedí) Es mucho viaje y no tengo muchas ganas… (Le confesé, este rió)
S: Entonces que sea en casa. (Nos reímos tomándonos una vez más con un beso. Acarició mi pierna pasando por mi cintura, frotando la espalda, bajó hacia mis nalgas y presionó)
C: Ah… (Suspiré con fuerza y me levantó con ambas manos)
S: ¿Podemos ya? (Asentí) Despacio. (Informó)
C: Duro. (Le pedí) Casi nueve meses… (Murmuré)
S: Más de lo mismo. (Me recordó y negué)
C: Más de lo que me encanta. (Le dije y este sonrió) Si cambias tu forma de hacerme el amor y te volves todo flojito, voy a dejarte. (Le informe. Sebas me soltó y me miró raro. Tragué sintiendo que su mirada de sorpresa. Tomé una mano y la alejó) Yo…
S: Estas… ¿Loca? (Me miró con el entrecejo fruncido, mi corazón se paró, dejé de respirar y luego negó. Se tiró encima mío haciendo que ambos cayéramos hacia la almohada, su boca me presionó duro contra la mía hundiéndome en la almohada. Suspiré por la nariz y susurró) Broma, contra broma. Usted quiere duro y salvaje. Eso va a tener entonces Sra. Estevanez. (Sonreí y asentí. Casi que me muero)
C: Casi muero de un paro cardiorrespiratorio Sr. Estevanez. (Rió y negó)
S: Eso le pasa por hacerse la graciosa Sra. Estevanez. (Me respondió levantando una de mis piernas. Nos volvimos a sentar frente a frente y me miró) ¿Lista?
C: ¿Cómo podes hacerlo de cualquier manera en la que estemos siempre? (Estabas enfrentados, ¿Cómo mierda va a hacer?)
S: Un hombre con tal de hacer feliz a su esposa no pierde tiempo e improvisa cualquier cosa que salga Sra. Estevanez. Además, no es tan difícil, mira...
Tomó mis piernas levantándolas hacia arriba, acarició mi cola y mis piernas. Pasó sus piernas bajo las mías y luego me ayudó a sentarme encima de las suyas. Se introdujo dentro de mí de un tirón. Y grité…
S: ¿Eso está bien? (Rodeó mi pierna alrededor de su cintura, la acarició) Me pican las yemas de los dedos, quiero tocarte, sentirte toda.
C: Haceme lo que quieras, soy tuya. (Asintió)
S: Mía… (Se sonrió) Avísale a Desidero que puedo cagarlo a piñas. (Negué riendo)
C: Decile vos… No tengo escenas de sexo con él, solo es un pequeño beso… Esa parte es de Sofía. (Le recordé y suspiramos)
S: Ahora también me lo tengo que bancar a Taibo, papá lo quiere introducir… (Negué) Con vos… (Se quejó)
C: Sebastián no tenemos que hablar de esto ahora. (Me moví encima de él, tiró duro dentro de mí) ¡Ahu! (Me quejé y me miró)
S: No me distraigas entonces… (Me miró) ¿Te dolió? (Asentí) Perdoname. (Me miró arrepentido)
C: Por favor Sebastián, olvida esas estupideces, solo me acuesto con vos y solo lo voy a hacer con vos… Además, no creo que vuelva a grabar más después de Camino al Amor… (Me duele, pero no quiero tener problemas con él por escenas, por besos, por nada. Me miró deteniendo todo, se salió de mí y me miró expectante) Ya actué, lo hice bien, fin del tema. Termina esta y me retiro. (Le aseguré)
S: No quiero ser el responsable del fin de tu carrera. Sé cuánto sufriste cuando el papá de Manu te dejo por eso mismo… (Bajé la mirada. Eso es cierto… Aun no entiendo como todos lo saben) ¡Ey mirame! (Levantó mi vista) No es así. Es solo un juego mi amor. Podes hacer cuanto quieras, sos libre mientras duermas conmigo todas las noches y me ames tanto como yo a vos. Si vos me dejaras Cari… (Me aferré a él)
C: Nunca podría. (Le aseguré con candado y él sonrió)
S: Yo moriría sin vos mi amor. (Repitió con calidez)
C: Necesito que me termines de hacerme el amor. Por favor… (Le supliqué y este sonrió. Volvió a tomar mis piernas, con suavidad acariciándolas. Pasó sus piernas nuevamente y me enredé en su cintura, su piel caliente me quemaba el alma. Sonreí sintiendo sus besos, pasaba un beso por cada manchita de mi hombro, sonreí) No terminás más ahí…
S: Puedo estar por años. (Acordó conmigo. Se introdujo nuevamente dentro de mí y abrí la boca) Todo es mejor dentro tuyo Sra. Estevanez. (Me susurró)
C: Ay, esas… Esas cosas que decís son… Tan lindas… (Respondí y este sonrió sobre mi hombro)
S: Necesito que te vengas, me regales eso, eso es hermoso para mi… (Aseguró y sonreí)
C: Eso te hace sentir mejor ¿no machista? (Se sonrió y asintió)
S: Por supuesto. (Reímos) No, no es eso, es que me siento especial… (Aseguró y miré sus ojos oscuros, decía la verdad… Él se sentía especial complaciéndome…)
C: Ay mi amor… (Dije emocionada una vez más mientras reclamaba de su boca y nos movíamos al unísono)
S: Mi reina, mi esposa, mi mujer… (Susurró besando mi garganta y tirando dentro mío) Te amo mi amor.
C: Te amo mi amor.
Elevándome cada vez más alto y más rápido. Respire con fuerza y me moví en su contra. Respondimos al otro con necesidad con pasión, con amor.
El fuego caliente me surgía del vientre, sobre la espalda, llegó a mi cuello, las orejas, rodeó mis mejillas y reventé en millones de cristales como un jarrón de porcelana. Sebastián me respondió de igual forma, derramándose dentro de mí.
S: Te amo, te amo… (Susurró)
C: Yo te amo, yo te amo mi amor. (Aseguré sonriendo y recostando mi cabeza sobre su hombro muy cansada)
S: ¿Eso es todo Zampini?
C: ¡Sra. Estevanez! (Lo corregí y este asintió)
S: Me retracto… (Asentí y este me miró)
C: ¿Qué? (Negué) No estaba acostumbrada a esto, tenemos toda la noche deben ser, nueve, diez de la noche y todavía tenemos mañana y… (Me interrumpió con un beso acariciando mi pierna, allegándose en mi punto, a mi debilidad) Sebas… (Respiré)
S: Vamos Sra. Estevanez… (Pidió y pude sentir como volvía a recargar la partida)
C: Mhm… (Me quejé y esta vez lo tenía debajo haciendo todo el trabajo, me moví contra suyo y armamos un compás adentro, afuera, arriba, abajo… Era feroz y salvaje. Presioné mis dedos en su espalda) ¡Ah! (Me quejé cuando aumentó la velocidad de la acción)
S: ¡Siii! (Gruño en mi oído mientras mordisqueaba el lóbulo de mi oreja seduciéndome. Llegábamos una vez más) ¡Vamos mi amor, dámelo, dámelo! (Me alentó y no necesité nada más para dejarme caer sobre la almohada y gritar con mi liberación)
C: Si… Ya estamos… (Respiré) ¿Suficiente?
S: Nunca tengo suficiente de vos mi amor... (Asintió sonriendo)
C: ¡Insaciable! (Me quejé y este rió)
S: ¡Hermosa! (Me gritó y nos besamos una vez más) ¿Harás la cena? (Negué) Entonces comeremos pizzas, tengo ganas de comer pizza…
C: Entonces pizza comemos. (Consentí)
S: Te amo. (Beso)
C: Te amo.

~***~
*Narra Manuel*

No hay comentarios:

Publicar un comentario