Mo: ¿Estas bien querido?
Estas pálido… (Mi mamá acarició mi mejilla con suavidad. Suspiré negando, los
chicos reían)
S: Estoy bien mamá… (Me
quejé)
Mo: No, no. Tengo que hablar
con Zampini, no puede ser que mi negro esté pálido… (Se reía)
Q: Moni… (La miró)
Mo: Era un chistecito. ¿Mira
si se enoja y no me deja quedarme más con mi Chelzian? (Preguntó preocupada)
M: ¡Eyy! (Se quejó)
J: ¿Y nosotros? (Reclamó)
Mo: Pero ustedes son
grandes, aparte hace mucho no vienen, vamos a ver que excusa me ponen… (Los
chicos rieron)
S: ¡Sabes que Carina jamás
haría esas cosas! (Quique negó)
Q: Tu madre no pasó mucho
tiempo con tu esposa, eso no es bueno. Yo creo que la conozco porque es mi
empleada, sino ni en sueños ¿No? (Me miró)
J: Oh, um… ¿Eso fue un
reclamo? (Mi papá la miró asintiendo y sonriendo)
M: Y… ¡No venimos nunca!
(Eso es verdad…)
S: Bueno, si tienen algo que
decirle a mi mujer van y se lo dicen ¿estamos? (Reímos y ellos prometieron
avisar) ¿Están seguros que quieren a los tres? (Ellos asintieron)
J: Podemos ir a lo de la
abuela Lili… (Mi madre negó, ¡que celosa es!)
Mo: No, no querida, también
sos mi nieta y jamás pasamos tiempo juntas. Además necesitamos arreglar las
cosas para tu fiesta… (Jaz asintió con un brillo en sus ojos ¿ansias serán?
Estoy feliz de que ella haya aceptado hacer esa fiesta, es lo que se merece…)
S: Bueno. (¡Me quiero ir ya!) Sabes qué hacer con tu
hermana. (Miré a Jazmín) No hagan nada atrevido. (Miré a Manuel y este negó)
Q: No van a dormir juntos.
(Aseguró papá, me reí)
S: ¡Eso!
M: Ok. (Hizo la boca a un
costado)
Mo & J: ¡Celosos! (Se
enojaron)
S: Na mentira dejalos papá, ellos
saben que hacer… (Este asintió sonriendo)
Q: ¡Veremos, veremos…! (No
prometió nada, um… Pobres chicos)
J: Abuelito… (Lo abrazó con
dulzura y una sonrisa compradora)
Q: ¿Cuánto queres? (Se
rindió a su sonrisa)
S: ¡Chanta! (Jazmín rió y
Manuel junto con ella. Mamá negaba, sabía que Jazmín era su debilidad, así como
lo fue mi hermana Sol, así como lo es mi Franchesca. Las mujeres Estevanez son
la debilidad de papá)
S: Me voy, sino mi esposa se
me va a escapar. Chau mamá, chau viejo. (Mi mamá me abrazó)
Mo: Chau nene, cuidate,
cuidensé ¿Si? (Asentí)
Q: ¿Cari los busca al
colegio el lunes entonces? (Asentí)
S: Chau chicos, cuidensé,
ojo. Los amo. (Me saludaron) Nos vemos.
Por fin salgo de ahí, el
viento estaba fresco y te secaba la cara. Hice una mueca de desagrado y subí
rápidamente al auto titiritando de frío.
Enciendo el auto, necesito
hacerle el amor a mi mujer. Hace frío y la necesito desde casi nueve meses.
~***~
*Narra Carina*
Me sonreí viéndome al
espejo… ¿Cómo llevar el cuerpo así después de dos hijos? Todas las mujeres
preguntan… ¿Sera que mi piel es especial? Obviamente la cuide con cremas, y no
se cuanta cosa más… Mi estómago estaba un poco más chato que la semana en la
que Chelzi nació. Ya soy yo otra vez… Aunque mis senos siguen enormes.
“Yo
quiero saber qué gusto tiene eso…” Me debeló cuando miraba con
deseo a mis senos la semana pasada. Ouh mi pobre esposo, casi nueve meses sin
sexo. Negué con frustración. La tención luego de tantos meses, luego de tantas
corridas, del parto tan intenso y largo que mantuvimos para que naciera nuestra
pequeña…
Suspiré, él fue tan dulce y
atento conmigo todo ese tiempo, que hoy luego de un mes ya no puede aguantar
más… Mi marido es insaciable, por lo
menos tres o cuatro veces por semana era… ¿De dónde es que salió nuestra hija
sino?
Me sonreí por mis preguntas…
¿Cómo un hombre tan insaciable logró pasar ocho enteros meses sin sexo? Jadee
abriendo la boca ¡Te ama demasiado!
Seguramente. Me sorprende bastante… No mantenemos sexo desde mi quinto mes de
embarazo. Me sonrío, Sebastián cuando le dije eso me respondió con que “se hará lo que fuese más cómodo para vos”
Es tan atento, siempre.
Pasé una mano por el borde
de la media obscura… Esto parece como de películas. Mi lindo, lindo, lindo
sujetador negro de encaje las sostiene en su lugar, me presiona un poco, mis
senos no están normales… Mi pequeña apenas tiene un mes y una semana…
Pasé la mano sobre la braga
de encaje, este color obscuro pega con el color de mi piel, y si no pega, le
sienta bien… Aunque me hace más pálida.
Pasé el rímel sobre mis
pestañas y revolví mi pelo corto… Mi madre me dijo una vez que los hombres son una incógnita, pero que si aman
se quedan ahí, sea como sea… Así es… Sebastián se quedó sin sexo por casi
nueve meses ¡Dios gracias por avisar! Sonreí, necesito que mi esposo tenga su
liberación o puede abandonarme... Me reí pasando el labial rojo opaco,
acariciándome los labios. Que bien me sientan los colores obscuros…
El portón fue abierto, el
auto rugía… Sebastián paseaba con frío para ingresar el auto a la casa. Me
senté sobre el sillón con las piernas dobladas, agradezco que la estufa de la
casa esté prendida, este invierno se viene helado.
La llave se quejaba chocando
con la cerradura para abrirla. Me sonreí, estaba como ¿desesperado? Me apené
negando ¡La señora Estevanez al rescate!
Sebastián logró ingresar a
la casa y pasó de largo el living hacia las escaleras, negué ya que estaba
sentada en el sillón. Me reí y escuché que me llamaba.
S: ¿Cari? ¿Mi amor en dónde
estás?
C: Sebastia-an… (Canturreé
llamándolo y este bajó de inmediato. Me buscó en la cocina y me reí con una
carcajada sonora, pasó al pasillo e hice ruido con mis dientes)
C: Tch, tch, tch… (Negué
apoyando una mano sobre el respaldar del sillón y estirándome sobre él. Mis piernas
dobladas. Que buena altura me hacen estos zapatos)
S: ¡Me estas volviendo loco!
(Se quejó y caminó hacia el living) Santo dios… (Suspiró al llegar y verme)
C: Linda cara Estevanez… (Me
sonreí de costado con su expresión, era muy gracioso. Apoyé los codos en mis
piernas) Respira…
*Narra Sebastián*
Ella, esa… Esa no… ¡No es mi
esposa!
S: Santo dios… (Suspiré y
sentí que me faltaba el aire. Abrí la boca. ¡Es una diosa!)
C: Linda cara Estevanez…
(Ella negó cambiando de posición, ahora sus codos estaba sobre sus piernas, se
sonreía con malicia, con regocijo… Con deseo) Respira…
¿Estás loca mujer? ¿Cómo
mierdas se atreve a aparecerse así? Recordé que había dejado de respirar y
comencé a hacerlo agitadamente.
Estaba petrificado, no me
podía mover. Su cuerpo cambio bastante. Desde la última vez sus senos estaban
más grandes, su cadera estaba un poco más estrecha, aunque ¡Dios! ¡Qué hermoso
trasero Zampini!
S: Usted es una diosa Sra.
Estevanez… (Murmuré y sentí como me presionaba los jeans. Tranquilo es nuestra,
solo nuestra…)
C: Oh, muchas gracias Sr.
Estevanez.
Se levantó con esa mirada,
su mirada obscura y deseosa, sin compasión. Mierda esto va a ser divertido.
Orgulloso de haber esperado…
Cada vez se acercaba más
hacia mí. Su esbelta figura era perfecta, lo era para mí. Esa piel pálida, sus
bordes redondeados, sus hermosas pecas obscuras sobre ella, por favor…
Llegó a mí y posó las manos
sobre mi hombro. Sus ojos se conectaban con los míos y no los abandonaban. Oh
me quema el cuerpo por dentro y ahora mismo necesito desabrocharme los pantalones,
es doloroso…
Esas preciosas manos, de
dedos largos y delgados. Esas uñas rojas se presionaba sobre mi pecho y se
acercaba, su mirada se hacía cada vez más delgada, cerré los ojos.
C: Mirame por favor…
(Murmuró su voz era más gruesa y ronca. Abrí mis ojos rápidamente encontrándome
con la suya nuevamente) Que hermosa mirada tenes…
Asentí levantando una mano y
ella tomó mi mano poniéndola a un costado nuevamente.
S: Casi nueve meses…
(Murmuro con deseo y necesidad. Asintió)
C: La Sra. Estevanez al
rescate… (Meció su cabeza) Pero disfrutando, despacio… (Sus manos me
presionaron ambos lados de la campera tirando hacia abajo y esta calló) Con
suavidad… (Me pidió y sus manos tiraron del sweater por encima de mi cabeza ¡A
la mierda con el frío!) Tenemos todo el tiempo del mundo… (Acarició el
dobladillo de mi camiseta)
S: Mi amor, Carina por
favor… (Suspiré con fuerza y ella sonrió)
C: Todo el tiempo del mundo
(Me recordó y asentí) Todo el tiempo del mundo… (Repitió pasando una mano por
debajo de mi remera y acariciando los bellos de mi vientre. Gemí) Si… ¿Así está
bien? (Asentí) ¿Mas? (Asentí rápidamente. Ella tomó el botón del jean y me
sintió) Ay… (Suspiró pasando su mano sobre le tela de jean)
S: Por favor… (Le supliqué
con la necesidad atragantada en la garganta) Mi amor…
C: Estas increíble. (Se
rindió apoyándose en un pie y jugando con el otro sobre el suelo. Desprendió el
botón y bajo el cierre)
S: See… (Estuve de acuerdo
cuando me tomó en sus manos y presionaba, tocando, jugando)
C: ¿Así? (Su voz era más
fina, parecía la de una niña, pero con esa madurez, ese tono ronco…)
S: Se, se hace como quieras,
se…
Respiré profundo cuando me
estiró con la otra mano. Caminamos. Ella jamás dejó de mover sus cálidas manos
sobre mí. Me sentó sobre el sillón y caí, ¿Ya se arrepintió? Su mirada estaba
llena de diversión. ¡No lo creo!
Su mirada se posó sobre mi
dura, dura debilidad y ella me ponía aún más duro solo con esa mirada. Jadee y
pasó la lengua sobre sus labios, lentamente… Su mirada no se despegaba de la
mía… Oh sí.
S: Cari… (Llorisquee)
C: Ya voy… (Contestó como
una niña regañada y se acercó a mí. Sus manos presionaron mi miembro y grité)
¿Estas palpitando? (Eso parece…)
S: Nueve meses mujer,
¿recordas eso…? (Gimotee, y ella negó con una sonrisa. Me callé y la
respiración se me cortó cuando su boca quedó alrededor de mi miembro) Carajo…
(Suspiré y ella sonrió lamió, su lengua trazaba círculos imaginarios en mi
punta. Que buena es carajo…)
C: ¿Así es? (Asentí con
rapidez y la boca abierta) ¿Tengo que dejarte acabar así? (Negué)
S: No si no queres… (Le
aseguré. Su labial rojo se esparcía alrededor de mí. Acaricié su labio inferior
enterrándome con su labial, ella chupó más duro) ¡Si Mierda! (Asintió y lo hizo
más rápido, más fuerte, más duro) ¡Cari! (Grité llegando y ella se atragantó
conmigo) ¿Estas bien amor? (Asintió)
C: Esto no es nada sexy ¿No?
(Sonrió tosiendo un poco más leve e imité su sonrisa pasando mis manos sobre
sus mejillas)
S: ¿Qué decís? ¿No te viste
al espejo? (Negué) Además lo que no es sexy es vomitar… (Ella hizo cara de
asco)
C: Me gusta a lo que sabes…
(Asentí, lo se…) Me ahogué es todo. (Aseguró, lo se…)
S: Lo sé. Agradezco eso. (La
miré y ella sonrió con ¿Timidez?) ¿Tímida? (Pregunté con gracia)
C: Tch, tch (Negó)
A-ver-gon-za-da. (Me recordó y negué)
S: Vergüenza robar. (Le recordé y ella rió) Necesito ahogarme
también… (Ella se puso de rojo fuerte y se sonrió) En vos…
C: Ay Sebastián… (Suspiró
negando, esta vez sí fue timidez, con vergüenza. Me reí)
S: ¿Qué? (Acaricié su
espalda acercándola a mí) Lo necesitamos… (Le recordé y ella asintió sin más
vueltas. Su mirada perdida en mí, en nosotros, en ahora) Ya fue suficiente
Carina, necesitamos duro y de una vez. (Le recordé y ella asentía con la lujuria
salvaje recorriéndonos hasta el alma) Pero antes… Me toca a mí. (Le recordé)
Sentate amor… (Así hizo, jamás si abandonar mi mirada)
C: ¿Qué vas a hacer?
(Preguntó cuándo tomaba los zapatos y los hacia a un lado del sillón)
S: Sabes lo que voy a
hacerte… (Susurré en su oído, ella asintió)
C: Estoy ansiosa nada más...
(Me debeló con deseo)
S: Lo se… (¡Ya lo sé! ¿Sabes
hace cuanto que necesitaba esto? Encima está más hermosa que nunca…) Lindas
medias…
Ella asintió no encontrando
el humor. Me miraba fijo, perdida en mis ojos. Llegué al final de las medias y
había algo cálido ahí. No me pude negar de acercarme. Hice ruido de coche y
tracé una ruta desde su muslo derecho mandándome hasta la última estación.
C: Ah…
S: Si carajo, llegué a mi
estación favorita… (Se sonrió con gracia) ¿Entendiste el chiste? (Asintió ahora
volviendo a su reacción de placer)
C: Si, si… (Gimió con un
suspiro)
S: ¿Así? (Asintió)
Respóndame Sra. Estevanez así se lo que hago…
No hay comentarios:
Publicar un comentario