J: ¡Dejame o vas a arrepentirte! (Me quejé forcejeando.
Presionó su cuerpo contra el mío. Me petrifiqué ante nuestro contacto y gemí. Negó)
M: Jamás me arrepentí de nada, excepto de haberte dejado.
(Se quejó y me presionaba contra él. Nuestras respiraciones chocaban, nuestros
rostros tan juntos, y pronto me besaba la mejilla, la frente, la mandíbula...)
M: Acaso vas a decirme que no me extrañaste tanto como
yo… ¿Eh? (Asentí) Si no me lo decías igual, yo lo sabía… ¿Me escuchas? (Asentí)
Nadie te besa como yo (Decía humedeciendo mi rostro, mi cuello, sus cálidos
labios penetraban besos sobre mi delicada piel, lloro en recuerdos.) Te
acaricia como yo… (Pasaba sus manos por mi espalda desnuda atrapada entre lazos
de raso y la nada. Su tacto tan inigualable, tan seguro de que
hacer sobre mí.
Me empujaba hacia atrás y caminábamos juntos, llegué al
tocador en la habitación. El espejo amenazaba con venirse adelante y Manuel me
cargó sobre el mueble. El tul se abrió paso en sus cinco capas para él… Parece
irónico. Mi piel pálida quedaba expuesta, sus manos se abrieron paso en mis
piernas y acariciaba)
M: Nadie te conoce como yo, mirá como gemís por mi
Jazmín… (Suspiré y gemí nuevamente cuando chupó sobre mi cuello y mordió mi
oreja) Nadie te ama como yo amor, y
nunca va a pasar algo como eso. ¿Entendés? (Levanté mi triste, mojada y
excitada mirada a él y noté su mirada exactamente igual) Jamás deje de amarte…
Jamás volví a tocar a una mujer de igual forma… Jamás me volvió a importar otra
que no hayas sido vos amor… (Lloré y bajé la mirada negando. Iba a hablar
cuando el presionó mis labios con los suyos. Entreabrí la boca con sorpresa a
tan cálida e inesperada caricia y respondí igual.
Nuestras manos se unieron y este abrazó mi cintura. Muy
desesperada me sentí cuando me pegué a su cuerpo abrazando su cuello y
acariciando su cabello castaño claro tirando su cabeza contra mí, pidiendo,
rogando, sintiendo y necesitando más de él, de lo nuestro, oh… Tanto que lo
extrañé, noches de llanto, de soledad… De pronto los recuerdos me golpearon
llenándome de furia y resentimiento. Mi pecho se aireó de bronca y me separé de
él al instante en el que mi mano se alzó y golpeó contra su mejilla izquierda.
Manuel jadeó y me miró con sorpresa. Volví a llorar cuando lo echaba)
J: Andate, voy a casarme, amo a mi prometido. (Manuel me
tomó y me intenté salir, no me soltaba) Sabes que puedo defenderme… (Me quejé y
miré hacia abajo en donde presionaba mi rodilla contra su debilidad. Sonrió) No
es bueno eso para vos… (Me soltó rodando los ojos y levantando las manos en
derrota. Caminó hacia atrás y me miró)
M: Bueno… ¿Qué se hace? (Me mira. ¿Acaso no le dije que
me caso?)
J: ¿Yo? Me caso en un rato… ¿Vos “hermanito”? (Negó)
M: Digo de nosotros, no de tus falsedades Jaz… (Alcé una
ceja y negué)
J: Sos un idiota… (Me sonreí y luego cuando me daba
cuenta, caminaba con risas y lágrimas en los ojos hacia la puerta. La abro y
extiendo mi mano) Andate. Mira como me caso con un hombre de verdad y luego
andate y no vuelvas. (Dije y este me miraba con ojos entrecerrados) ¡Andate!
M: Pero yo te amo… (Dijo y sonrió) No voy a volver a
irme. Trabajo en Argentina ahora, tengo una Productora. Amor, si vos me dieras
una oportunidad, seríamos muy felices juntos, con nuestra hija y… (Interrumpí)
J: ¿NUESTRA? (Me quejé y negué) ¡MIA! ¡MI HIJA! (Grite y
extendí la mano) Fuera de mi vida Manuel. (Pedí y este asintió)
M: Si esto es a lo que queres jugar Jaz… Yo ya no puedo
hacer nada amor, me resigno a perderte. Pero Fresia va a saber que soy su padre
y es más, voy a decírselo en este mismo instante… (Se dio vueltas e ingresó
Ciro con palidez)
Cr: ¿Cómo es eso? (Casi que murmura al hablar)
J: Ay Ciro… (Digo y me acerco a él, este me niega
alejándome) Amor…
Cr: Jazmín, dijiste que el padre de Fresia
había muerto. (Me miró con reproche y Manuel negó)
CONTINUARÁ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario